Asorbier cumple 30 años peleando por dar voz a las manos y se movilizará por una educación integrada

Reivindica más intérpretes de signos, educación accesible, una sociedad que deje de confundir la sordera con la incapacidad para comunicarse y prepara una concentración en el IESVE

24/10/2026
 Actualizado a 24/10/2026
La agrupación en la celebración del Día de la lengua de signos en Ponferrada.
La agrupación en la celebración del Día de la lengua de signos en Ponferrada.

Las manos también hablan, pero durante mucho tiempo hubo quien no las escuchaba. A algunas personas sordas que estudiaron durante la dictadura franquista les ataban las manos para evitar que se comunicaran mediante signos y las obligaban a hablar y a leer los labios. Es uno de los recuerdos que han llegado hasta David Cobo, técnico de apoyo a las familias de la Asociación de Personas Sordas de la Comarca del Bierzo (Asorbier), a través de su propio padre, berciano y sordo, que estudió en Astorga. Una historia que ayuda a entender cuánto ha cambiado la realidad del colectivo y cuánto queda por hacer en el 30 cumpleaños de la agrupación.

Asorbier cumple 30 años desde que, a mediados de agosto de 1996, un grupo de personas sordas y familiares decidió organizarse para defender sus derechos en una comarca en la que había muchas personas con discapacidad auditiva, pero pocos recursos específicos. La asociación nació con una idea que continúa vigente: la sordera no es solo una condición auditiva, sino también una identidad, una lengua y una comunidad que reclama su lugar en la sociedad.

En sus primeros años, la entidad reunió a entre 55 y 60 socios y tuvo su sede en un local de la avenida del Ferrocarril, en el edificio de la estación de Renfe de Ponferrada. En 2006, el Ayuntamiento le cedió el espacio que ocupa actualmente, en los bajos del estadio del Toralín, donde mantiene su actividad y presta apoyo a las personas sordas y sus familias.

Hoy cuenta con 38 socios, una cifra que no refleja necesariamente la dimensión del colectivo en El Bierzo. Cobo estima que entre el 3% y el 4% de la población de la comarca tiene alguna discapacidad auditiva. La extensión del territorio, las dificultades de transporte y el envejecimiento de parte de sus integrantes complican la participación en la asociación. A ello se suma, explica, que algunas personas mayores tuvieron un acceso muy limitado a la educación y arrastran dificultades de lectoescritura.

Entre los más jóvenes, el reto es diferente. Las redes sociales facilitan el contacto con personas de su edad de otras ciudades, pero ese intercambio no siempre se traduce en una participación presencial en la vida asociativa. Mantener el vínculo entre generaciones es, por tanto, otro de los desafíos de una entidad que quiere seguir siendo punto de encuentro y apoyo en la comarca.

Lengua de signos como asignatura

La lengua de signos es una de las principales reivindicaciones de Asorbier. La asociación quiere que tenga mayor presencia en los centros educativos, que pueda incorporarse como asignatura y que las administraciones y los espacios públicos eliminen las barreras de comunicación.

Cobo insiste en que gritar a una persona sorda no hará que oiga mejor y que la lectura de labios no es una solución universal. No todas las personas sordas pueden apoyarse en ella de la misma manera y mantener la atención visual durante una conversación prolongada resulta agotador. Tampoco los subtítulos resuelven todas las necesidades: para quienes no han tenido oportunidades educativas suficientes, leer y comprender un texto puede suponer una dificultad añadida.

Además, la lengua de signos tiene su propia estructura gramatical y no reproduce simplemente, mediante gestos, el orden de las palabras de la lengua oral. Por eso, defiende el técnico, la accesibilidad debe contemplar distintas formas de comunicación y no limitarse a ofrecer subtítulos como respuesta para todas las situaciones.

La asociación lleva tiempo acercando la lengua de signos a colegios y otros colectivos. También ha desarrollado actividades con la Policía Municipal y ha encontrado apoyo en algunos ayuntamientos de la comarca. El interés por aprenderla existe, asegura Cobo, pero organizar cursos oficiales no resulta sencillo: necesitan un profesor sordo con la titulación reconocida por la Confederación Estatal de Personas Sordas y actualmente no disponen de ninguno en El Bierzo. Han contactado con otras provincias de Castilla y León e incluso con Galicia, aunque, por el momento, no han obtenido respuesta.

Una intérprete para toda la comarca 

La falta de profesionales de interpretación es otra de las grandes dificultades. Según explica Cobo, la asociación dispone de una intérprete de lengua de signos contratada a través de la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León, que presta servicio por las mañanas. La cobertura resulta insuficiente para atender todas las necesidades cotidianas de un territorio tan extenso.

Una cita médica, una gestión administrativa o una actividad formativa pueden convertirse en un obstáculo cuando no hay una persona que facilite la comunicación. La carencia es especialmente preocupante en el ámbito educativo. Asorbier cuenta con dos socias que estudian en el IES Virgen de la Encina de Ponferrada, una con hipoacusia y otra con sordera profunda. Esta última, señala Cobo, necesita interpretación durante todas las horas lectivas, pero no dispone de ese apoyo de forma completa, una batalla que ha pelado también su familia intensamente.

La asociación denuncia también retrasos en los pagos a intérpretes contratadas por empresas que prestan servicios en centros educativos. Ante esta situación, ha anunciado una concentración el 6 de noviembre, de 12.00 a 14.00 horas, a las puertas del IES Virgen de la Encina, para reclamar los recursos necesarios y garantizar que el alumnado sordo pueda seguir las clases en igualdad de condiciones. "Que en los centros públicos no haya barreras de comunicación y podamos comunicarnos sin problemas, que la gente no se piense que por gritar más a un sordo te va a oír más, porque el que es sordo profundo no te oirá aunque explote una bomba a su lado, que leer los labios no es suficiente estar leyendo los labios 24/7 si una persona se cansa al leer durante un buen rato imaginate leer los labios a las personas y a la velocidad que se hace... que los subtítulos no es un método para para siempre, es un apoyo de corta duración", pide.

30 años y la inclusión sigue pendiente

Tres décadas después de su nacimiento, Asorbier ha visto cómo mejoraban las oportunidades de las personas sordas y cómo la lengua de signos ganaba reconocimiento. Sin embargo, la inclusión real continúa dependiendo de que existan recursos suficientes y de que la sociedad comprenda que comunicarse no significa hacerlo de una única manera.

La asociación quiere que las personas sordas puedan estudiar, trabajar, acudir al médico y relacionarse sin depender de la buena voluntad de terceros ni encontrarse con obstáculos que podrían evitarse. También aspira a que las nuevas generaciones conozcan la lengua de signos y a que esta deje de ser una gran desconocida para buena parte de la población.

Treinta años después, el objetivo sigue siendo el mismo que impulsó su nacimiento en 1996: defender los derechos de las personas sordas y lograr que la comunicación no sea una barrera para participar plenamente en la sociedad.

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