Los Cortines de Fonfría, declarados Bien de Interés Cultural (BIC), crecen en uno más y son ya 36. El vecino que localizó el conjunto ha dado con uno nuevo colmenar en una zona abrupta "aparecen allí porque era una zona en la que no se podía cultivar y se dedicaba a esos colmenares", explica el descubridor. Al tiempo denuncia que los cortines presentan un grave estado de deterioro que amenaza con provocar nuevos derrumbes, mientras sigue sin resolverse la petición para ampliar su protección. La situación ha sido denunciada por este vecino que prefiere no dar su nombre, pero que fue quien impulsó su declaración como BIC. Ahora alerta de que varios colmenares tradicionales corren riesgo inminente de colapso ante la falta de actuaciones de conservación por parte de las administraciones responsables.
El denunciante recuerda que fueron necesarios años de trámites para lograr que este conjunto etnográfico obtuviera la protección oficial. En el momento inicial se documentaron 16 cortines, aunque durante el proceso aparecieron al menos tres más. Sin embargo, el BIC solo incluyó los 16 originales "aunque los otros tres están protegidos, por lo que es irrelevante". Posteriormente, el vecino solicitó formalmente la ampliación de la protección hasta alcanzar los 35 cortines existentes, ahora 36, con el nuevo localizado, una petición que, asegura, sigue sin resolverse.
Mientras tanto, el deterioro avanza. Tras la incoación del BIC, se produjo el derrumbe de la portada de uno de los colmenares, un hecho que fue denunciado ante la Fiscalía. El procedimiento judicial terminó archivado y, poco después, cayó la parte trasera de otro cortín.
El vecino alerta de que no se trata de un caso aislado. Otros cortines presentan daños estructurales graves, como la pérdida de piedras clave para su estabilidad. “Se lo aporté al juzgado, pero a pesar de la obligación legal de proteger un BIC, no se ha actuado”, lamenta. A su juicio, la administración no solo debería haber evitado el deterioro, sino haber reconstruido los elementos caídos y promovido activamente el conjunto, tal y como marca la normativa de protección patrimonial.
Las críticas se dirigen especialmente al Ayuntamiento, al que acusa de no cumplir ninguna de esas obligaciones. Tampoco el Consejo Comarcal, señala, ha impulsado la promoción del enclave, a diferencia de iniciativas realizadas desde León, que sí han logrado visibilidad y respaldo social en redes.
Además, el denunciante sostiene que el Ayuntamiento llegó a “boicotear” la declaración del BIC. Relata que el primer político que visitó los colmenares, el ya fallecido Tarsicio Carballo, mostró su apoyo a la protección, pero que esta postura cambió tras la intervención del entonces alcalde de Torre del Bierzo, que defendía que fuese su municipio quien liderara la iniciativa. Tras varios intentos fallidos, el conjunto terminó incluido en la Carta de Patrimonio Cultural de León, lo que, según el vecino, forzó finalmente al Ayuntamiento a promover una moción para el BIC, aunque fuera de plazo.
También reprocha que el Consistorio desaprovechara durante dos años la posibilidad de solicitar hasta 1,5 millones de euros en fondos para la recuperación de zonas mineras degradadas, fondos que podrían haberse destinado a la restauración de los cortines. Los argumentos sobre el mal estado del acceso al enclave que esgrimió el consistorio, los considera una excusa: “Arreglar los cortines es obligatorio por ley; los accesos ya se verán”.
Otro punto especialmente controvertido es que, en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, el Ayuntamiento se atribuye la propiedad de los colmenares. “Si son suyos, su obligación es aún mayor”, subraya, recordando que aunque el Consistorio ha reconocido que pudo tratarse de un error, esa titularidad sigue figurando en el documento aprobado. A su juicio, esta situación es “denunciable”, ya que ni el Ayuntamiento ni la Junta Vecinal deberían figurar como propietarios.
Ante la falta de respuesta, el vecino anuncia nuevas acciones legales. “La situación es cada vez peor y no se hace nada”, insiste. Aunque no descarta aspirar en el futuro a un reconocimiento de mayor rango, como Patrimonio de la Humanidad, reconoce que lo urgente es la conservación. “Son únicos en el mundo", dice, lo que justificaría esa declaración a todas luces "pero antes hay que arreglarlos”.
Por último, denuncia la indefensión administrativa en la tramitación de la ampliación del BIC. Con los cambios normativos, explica, los plazos han quedado en un “limbo” que impide recurrir la falta de respuesta. Mientras tanto, recuerda que la Junta de Castilla y León tiene dos opciones legales: expropiar los cortines para restaurarlos o intervenir directamente y repercutir el coste al Ayuntamiento, una posibilidad que considera la más probable y que asegura que solicitará formalmente. Pero asegura que "Patrimonio ha hecho su trabajo, lo que tenía que hacer", reconoce, el problema, para él, está en la administración local.