Mil madreñas Rojas es uno de esos centros de turismo rural que forman parte de un estilo en auge en el sector. Los alojamientos con propuesta ‘detox’, o ‘black holes’, agujeros negros tecnológicos en los que los viajeros tienen la oportunidad real de reencontrarse consigo mismos o con sus amigos más allá del Facebook y conversar fuera del Whatsapp.
Son alojamientos turísticos libres de tecnologías, un estilo que está empezando a tomar auge y que ofrece un lugar de desconexión evitando televisión, cobertura de móvil o wi-fi en las habitaciones.
La tendencia empezó a tomar cuerpo hace unos años en Estados Unidos y en varios países de Europa, donde las agenciasy promotores turísticos detectaron la necesidad entre muchos clientes ‘hiperconectados’ de una necesidad de vacaciones o escapadas libres de contacto tecnológico. Hoy día, grandes cadenas hoteleras internacionales ofrecen paquetes ‘detox’ tecnológico en algunos de sus centros, como Vincci o Barceló, en los que incluyen también propuestas de desintoxicación mental y física con dietas específicas,ocio y terapiasrelajantes y en contacto con la naturaleza en exóticos parajes como El Colorado o el Caribe.
En España hay pocas referencias aún en distintos formatos. Apenas algunos paquetes hoteleros o rurales. Una de estas referencias está en el Bierzo. Es, precisamente, Mil Madreñas Rojas, un espacio de apartamentos rurales en las montañas del Alto Sil, en la pequeña localidad de Salientes, perteneciente al municipio de Palacios del Sil.
Es un establecimiento que además de su sugerente nombre tiene esta otra particularidad. Es un ‘black hole’ tecnológico «podríamos decir que porque no nos quedó más remedio. En el pueblo no hay cobertura de teléfonos móviles. El punto de cobertura más cercano por carretera está a unos siete kilómetros y a pie un poco más cerca en alguno de los picos de las montañas», explica uno de sus responsables Toni Robles, madrileño, que regenta el centro de turismo rural junto a su pareja Mónica Escudero, natural de Salientes.
Lejos de agobiarse con este asunto, han querido emplearlo sacándole la cara más positiva y han decidido que Mil Madreñas Rojas sea un centro de turismo rural ‘black hole’.Este verano tres niños se pasaron un día recorriendo el corral con sus smarphones en busca de cobertura. «Aunque en lo de la cobertura no hemos tenido elección, sí hemos elegido no poner televisión ni wi-fi en las en las habitaciones». Cuentan con una conexión al Internet vía satélite que la usan solamente como herramienta para el funcionamiento del negocio, así como el teléfono fijo. Para los clientes está a disposición para casos de emergencia, pero no para el uso cotidiano. En Mil Madreñas Rojas no suenan mensajes ni notificaciones. No se oyen la tele en voz alta en la habitación de al lado. Nadie responde a gritos a un aparato mientras come en el restaurante o toma un te en el corredor.Cuando algún cliente se interesa por elalojamiento en Mil madreñas Rojas, Antonio o Mónicales informan de antemano que su establecimiento no tiene wi-fi.«Aalgunas personas eso les hecha para atrás y deciden no reservar. Otros, sin embargo, vienen buscando justo eso. Muchos son parejas o familias con niños y adolescentes, que son a los que más les cuesta estar desconectados».
Entre las experiencias de sus clientes, también hay de todo, reconoceToni. Desde «gente muy agradecida» a infinidad de anécdotas con tablets y móviles de por medio. «Este verano, tuvimos a una familia con tres niños que se pasaron un día entero cada uno con su smartphone buscando cobertura por todo el corral y, al comprobar que de ninguna manera la iban a encontrar, no dejaban de preguntarnos: ¿pero cómo podéis sobrevivir así?». Toni no cree, en realidad, que desconectar en el día a día de las personas sea tan difícil como la gente parece estar planteándose. «Si quieres estar desconectado en tu casa, supongo que basta con apagar el móvil o apagar la tele, así de sencillo».
No obstante, en Mil Madreñas Rojas es condición ‘sine qua non’ y por ellose ha convertido en uno de los lugares donde irse a desconectar de verdad.
Apuestan por un turismo sostenible, utilizan energías renovables y buscan dar valor a sus montes y su pueblo. Cuentan con un proyecto de arte vegetal, una huerta por la que los cliente pueden pasear y recoger frutos y con Roca, un perro guía que acompaña a los visitantes que lo deseen a las montañas. Cuatro apartamentos turísticos con una decoración y un estilo realmente entrañable y acogedor, así como un restauranteen el que disfrutar de una gastronomía de montaña de primer nivel y un entorno natural de ensueño, hacen el resto para la verdadera y necesaria desintoxicación que muchos piden y necesitan.