Ana Lago hace historia en Ponferrada con unos "votos perpetuos" inéditos en Ponferrada

La religiosa ponferradina profesó este sábado como Concepcionista Misionera de la Enseñanza en el colegio de La Inmaculada, donde estudió y donde comenzó su trayectoria como maestra

07/09/2026
 Actualizado a 07/09/2026
Ana Lago durante la ceremonia.
Ana Lago durante la ceremonia.

Ana Lago se ha convertido en la primera religiosa concepcionista en profesar sus votos perpetuos en la ciudad, un hecho histórico que se celebró en la capilla del colegio de La Inmaculada de Ponferrada, un lugar especialmente elegido por la religiosa porque fue allí donde comenzó su relación con las Concepcionistas. Ana fue alumna del centro, como antes lo había sido su madre, y posteriormente regresó a sus aulas como maestra. Ahora ha vuelto para dar el paso definitivo de su vida religiosa.

Hasta ahora, ninguna religiosa había profesado sus votos perpetuos en Ponferrada. La ceremonia se realizaba tradicionalmente en Madrid, por lo que la decisión de Ana de celebrarla en su ciudad natal convirtió el sábado en una jornada inédita para la comunidad concepcionista berciana.

Además, hacía 33 años que una religiosa natural de Ponferrada no daba este paso. La última había sido Cristina Mazariegos, en 1993, otra ponferradina que forma parte actualmente, junto a la madre general Belén Gómez de Castro, también de Ponferrada, del gobierno mundial de las Concepcionistas.

La celebración reunió a más de doscientas personas, entre familiares, profesores, antiguas alumnas y religiosas llegadas desde diferentes lugares relacionados con la trayectoria de Ana. Aproximadamente un tercio de los asistentes eran hermanas de la congregación.

La ceremonia estuvo presidida precisamente por Belén Gómez de Castro, madre general de las Concepcionistas, y fue oficiada por el franciscano Miguel de la Mata.

Para Ana, el momento suponía culminar un camino que comenzó mucho antes de decidirse por la vida religiosa.

De maestra a misionera

Nacida en Ponferrada en 1980, Ana Lago estudió en el colegio de La Inmaculada y después cursó Magisterio en la Universidad de León. Tras finalizar sus estudios comenzó a trabajar como maestra en el propio colegio ponferradino.

Fue entonces cuando Venezuela empezó a ocupar un lugar importante en su vida. Durante los veranos viajaba hasta allí como misionera laica, una experiencia que fue haciendo crecer una inquietud que acabaría convirtiéndose en vocación.

Llegó incluso a solicitar un año de excedencia para poder centrarse en su misión en Venezuela. El contacto con los niños y con la realidad de las comunidades en las que trabajaba terminó haciéndole plantearse que quizá su camino podía ser otro.

Dios me llamaba, quería de mí algo más o, al menos, de otra manera”, explicó Ana al recordar aquel momento. Fue en Venezuela donde decidió iniciar el postulantado, la primera fase de su formación como religiosa.

Desde entonces, su vida ha transcurrido entre distintos centros de Venezuela y España, con una parte importante de su trayectoria vinculada a la misión de Morichalito, en plena selva venezolana, donde las Concepcionistas mantienen un colegio.

Ahora, de nuevo destinada en Ponferrada, ha cerrado de alguna manera un círculo que comenzó en las aulas de La Inmaculada.

La profesión de Ana ha tenido también una particular dimensión para la congregación. El colegio de La Inmaculada se prepara para celebrar el próximo año sus 90 años de historia, pero hasta este sábado nunca había acogido una ceremonia de votos perpetuos. Y la protagonista de esa primera vez ha sido precisamente una mujer de la casa.

También es significativo el peso de Ponferrada dentro de la propia congregación. De las cinco religiosas que forman el gobierno mundial de las Concepcionistas, con presencia educativa en cuatro continentes, dos son ponferradinas. Una de ellas es Belén Gómez de Castro, que este sábado presidió la ceremonia. La otra es Cristina Mazariegos, la última religiosa berciana que había profesado sus votos perpetuos, en 1993.

La madre general se mostró feliz por Ana y por la congregación y destacó el significado de una celebración que es fruto de una larga tradición y que permite mirar también hacia el futuro de las Concepcionistas y de los niños a los que acompañan.

 

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