Alumnos del plan de electricidad de Endesa y Cáritas buscan ‘enchufe’

Precisan empresas que ofrezcan la oportunidad de hacer prácticas a los chicos en riesgo de exclusión que se forman en estos cursos

N.G.
16/05/2016
 Actualizado a 12/09/2019
Alumnos de instalaciones electrotécnicas de Fundación Endesa y Cáritas.
Alumnos de instalaciones electrotécnicas de Fundación Endesa y Cáritas.
La capital berciana fue la primera ciudad española donde se realizó, en 2011, el curso de instalaciones electrotécnicas y de telecomunicaciones en edificios que pusieron en marcha la Fundación Endesa y Cáritas para jóvenes en riesgo de exclusión o con dificultades. La empresa elegía así la ciudad en la que inauguró, en 1949, su primera planta de producción, Compostilla I, para impulsar un programa pionero que en los últimos años se ha extendido también por otras provincias españolas.

Durante estos seis años, 82 jóvenesdel Bierzo se han formado durante cinco meses en instalaciones electroténicas y de telecomunicaciones. Algunos de ellos han logrado, gracias a este curso, integrarse en el mercado laboral.

A otros les ha servido como punto de apoyo para animarse a volver a las aulas y realizar módulos de Formación Profesional.

Pero los alumnos de estos pasados años, de los que la última promoción recibirá sus diplomas el próximo martes en el Castillo de Ponferrada, no han podido realizar fuera del aula las prácticas del curso debido a la crisis y a la consiguiente desaparición de muchas empresas que se dedicaban a la construcción.

Por eso desde Cáritas animan a las empresas de la comarca, o incluso a otras interesadas fuera del Bierzo, a ofrecer prácticas a estos alumnos, porque eso podría posibilitar incluso que alguno consiguira después un empleo.
«Eso sería lo ideal, alguno tal vez podría quedarse después», manifiesta uno de los coordinadores del curso, Eugenio Martínez.

Algunos de los alumnos formados con este curso trabajaron, años atrás, en las revisiones de los grupos de Endesa en Compostilla II o llegaron a integrarse durante un tiempo en alguna de las subcontratas que trabajan con la eléctrica, pero el objetivo de los organizadores del curso es que todos lo puedan completar habiendo realizado prácticas en alguna empresa.

«El problema que hemos tenido es que el sector eléctrico ha dado un bajón y está muy complicado», añade Martínez. Y, si para hacer prácticas las posibilidades escasean, la inserción laboral posterior está también «muy complicada», tal y como reconoce el formador.

Aun así, este curso de 400 horas en electricidad ha servido para que muchos de los jóvenes que lo han realizado hayan encontrado un camino de ida -o de vuelta- al trabajo o a la formación.

«Nosotros tenemos dos objetivos: el primero sería que encuentren un trabajo, que es el más difícil. El segundo, que se reintegren en el sistema educativo y ese se consigue en mayor medida porque ahora hay muchas posibilidades de formación con los Programas de Cualificación Profesional Inicial, los módulos de FP o la educación de adultos», expone Martínez.

Los cursos forman a unos 15 alumnos cada año, de los que se estima que entre un 20% y un 30% regresan al sistema educativo. De hecho, en el curso no sólo se forma en electricidad, sino que se da parte de educación básica en matemáticas y lengua, así como en habilidades sociales.

Apoyo desde Educación

Para la formación específica en electricidad, la Fundación Endesa y Cáritas cuentan con el apoyo de la Dirección de Educación de la Junta, que les cede aulas de FP en el Instituto Virgen de la Encina de Ponferrada.
«Aunque no es una formación reglada, nos ayudan mucho y de hecho los responsables de Educación suelen venir también a la entrega de diplomas», explica el formador.

Muchos de estos jóvenes, la mayoría de entre 17 y 20 años, han sufrido fracaso escolar y hace tiempo que han salido del sistema educativo. Otros incluso tienen medidas judiciales y son atendidos por el Centro Urogallo, de Cáritas.
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