Tras los daños provocados en el tejo milenario de San Cristóbal y por los que hay investigado un hombre vallisoletano, la agrupación ecologista A Morteira advierte de los daños que provoca en este árbol el turismo incontrolado. Aseguran que "lleva tiempo sufriendo una presión acentuada a causa de la curiosidad y la creciente atención que merece. Frente a la cordura de los visitantes que valoran a este árbol como uno de elementos más importantes del paisaje vegetal de la comarca del Bierzo, sufre el impacto del vandalismo en diferentes variantes e intensidades. Con imprudencia se pisan las raíces, se quebranta la corteza con heridas, subiendo o tomando asiento sobre su tronco. Sus efectos negativos son evidentes sobre el árbol", lamenta.
Desde el año 2009 la Asociación A Morteira mantiene un convenio de Custodia del Territorio con la Junta Vecinal de San Cristóbal. "Es loable la actitud del pueblo de San Cristóbal que siempre ha sido el principal garante de la conservación del monumento vivo que es el Tejo de San Cristóbal", apunta.
El estudio sobre este árbol, redactado ese año por el botánico Bernabé Moya ha guiado en la conservación emprendida por incontables participantes tanto a nivel particular, asociativo como de las diferentes administraciones que siguen defendiendo al Tejo de San Cristóbal.
La conservación futura del árbol monumental ha de pasar necesariamente, apunta la agrupación, por "la ordenación del entorno, respetando el uso tradicional del conjunto que representa la antigua ermita, convertida en cementerio y el propio árbol monumental". "Las visitas deben enfocarse a la contemplación de ese conjunto, saboreándolo tranquilamente desde la distancia e interpretando el valor que esta especie ha tenido en la cultura popular", dicen.
