La estructura del retablo es de madera de pino y de chopo, mientras que las imágenes son de madera de nogal. Tras los trabajos realizados se ha podido determinar que no tiene evidencias de ataques de parásitos. Su estructura está sana, siendo los daños en el soporte de origen mecánico y no orgánico. Además, tras la ejecución de los trabajos en la carpintería de su estructura, el retablo se encuentra perfectamente aplomado y firme, con anclajes modernos a la pared.
En lo referente al color, las policromías antiguas protegidas según el uso de laépoca con resinas naturales, han derivado en oxidación por la susceptibilidad que presentan a los rayos ultravioletas. Pero en este caso, además, el retablo tenía un ennegrecimiento general, que agravaba el aspecto general. Tanto es así, que las imágenes del calvario del ático han perdido todos sus rasgos faciales, ocultos bajo el manchón de la suma de oxidación y ennegrecimiento.
Por último, hay que señalar que el retablo ha necesitado una intervención para devolverle la frescura y tonalidad original, para completar su buen estado de conservación. Esta intervención ha sido llevada a cabo integralmente por el centro de restauración del Obispado.
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