Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR

Educación Pública, I

BLOGGINGIR

26/04/2018 A A
Imprimir
Educación Pública, I
Quién tenga por costumbre leer estas reflexiones semanales, recordará que hace ya algunos años les conté el experimento de la rana y el agua hirviendo. Valga de nuevo el símil para explicar la actuación perfectamente diseñada para dañar, socavar, y si pudieran y ello no les causara de momento más daño que beneficio, dinamitar el sistema público de educación. Según las leyes de la física, cualquier acción genera una reacción de igual intensidad y de signo contrario. Por ello, si se planifica una actuación de modo agresivo, radical, puede provocar en la población una reacción poderosa que impida o contrarreste las medidas propuestas. Ellos nunca han intentado dinamitar el sistema público de educación con medidas drásticas, si no que han diseñado un plan para someterlo poco a poco, sin que lo parezca, hasta llegado un punto en que ya no haya vuelta atrás.

Hubo un momento que en este país solo había enseñanza pública, para todos, y enseñanza privada, solo para unos pocos, muy pocos privilegiados económica y socialmente. Por eso se inventaron el sistema de enseñanza concertada, con el cual hacer creer a muchos que ellos eran como las élites económicas o sociales y que se podían permitir los lujos de los colegios privados, eso sí, siempre y cuando fuera papá estado quien pagase los gastos derivados, todo ello disfrazado vergonzosamente y aplaudido por la clase media como el derecho de los padres a elegir el sistema educativo de sus hijos. Nada que objetar a este principio, salvo si acaso que quien quiera un sistema diferente al público y universal, debiera pagarlo de su propio bolsillo. Quienes quieran sentirse diferentes, quienes quieran pensar que llevar a sus hijos a colegios concertados los eleva en el escalafón social, a ellos debiéramos decirles nosotros que se equivocan totalmente. Bien se encargan los poderosos de diferenciar entre los que son y los que simplemente lo parecen. Los diseñadores del proyecto siguen enviando a sus retoños a colegios elitistas (continuará).
Volver arriba
Cerrar
Iniciales LNC

Editorial

Icono viñeta con el texto Lolo

La Viñeta

Silueta de la escultura La Negrilla

La Negrilla

Carta

A pie de calle