Así lo han explicado este lunes el director general de la fundación, Santiago Cuesta, acompañado por el vicepresidente de la Diputación, Francisco Castañón, y el diputado de Desarrollo Económico, Miguel Ángel del Ejido. El diputado ha aludido a la capacidad de Icamcyl para buscar alternativas a las “energías sucias” y recuperar materiales.
Por su parte, Santiago Cuesta, que espera que el polo de La Robla sea realidad en un año, ha explicado que el centro creará de manera directa 20 puestos de empleo cualificado y otros cinco indirectos. En las instalaciones a desarrollar se incluye un laboratorio único para buscar nuevos usos del carbono, un laboratorio de medio ambiente para “testar tecnologías frontera y recuperar materiales críticos de las escombreras” y un laboratorio más para certificación medioambiental. De forma paralela, se creará una incubadora de empresas para los emprendedores de la zona, con especial atención a la consecución de ayudas europeas. También se cerrarán acuerdos con la Escuela de Formación Profesional para orientar las enseñanzas hacia la “nueva minería”, entre otros.
La función del polo de La Robla será la puesta en marchas de las tecnologías que luego se esperan desarrollar a nivel industrial en El Bierzo.
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