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Desde Riaño a la Cueva de la Vieja del Monte

Desde Riaño a la Cueva de la Vieja del Monte

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Desde el mirador. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Desde el mirador. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 05/03/2021 A A
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Desde Riaño a la Cueva de la Vieja del Monte
La ruta de la semana Una sencilla y entretenida ruta para toda la familia que recorre los alrededores del pantano y sube hasta los restos de una zona minera convertida en cueva de un ser mitológico de la montaña leonesa
La localidad del Nuevo Riaño es un enclave que se construyó debido al cierre de la presa del pantano y aglutinó a muchos de los moradores de todos los pueblos que quedaron bajo las aguas y desearon seguir viviendo en su tierra. Desde entonces la localidad ha tenido una nueva vida y en estos momentos dispone de varios negocios tradicionales boyantes y actividades novedosas relacionadas con el pantano, como los viajes en barco o las rutas señalizadas por el entorno del municipio y alrededores.

Riaño en el siglo pasado tuvo una actividad agroganadera muy pujante debido a sus fértiles valles que quedaron anegados, pero también hubo minas como la de antimonio de las Biescas o de Bachende, situadas sobre  la localidad de Huelde. Restos de estas explotaciones se pueden visitar en la ruta.

El recorrido que se propone se puede acortar si se comienza al final del viaducto, pero es una zona que suele estar llena de vehículos y además es importante colaborar en la economía del lugar consumiendo bien a la ida, bien a la vuelta o en ambos momentos a fin de potenciar los negocios de la zona. Eso se debiera hacer en todos aquellos lugares donde se lleve a cabo alguna ruta. Por ello conviene comenzar en la localidad de Riaño.

La ruta que se expone a continuación pasa por la Cueva de la Vieja del Monte que es un personaje de la mitología leonesa que amasa pan en su cueva, para mandárselo a los niños a través de sus padres, junto con avellanas, manzanas y otros manjares, cuando venían a acompañar a sus progenitores al monte. No se la podrá ver en cualquier momento porque está en el bosque buscando avellanas y frutos silvestres. Sólo es posible verla en Navidad cuando baja a ver a los niños.

Se trata de una ruta que puede hacerse con niños, aunque de debe procurar que no se separen del grupo en especial en el mirador. El camino que continúa después del mirador permite subir al Gilbo o seguir a Horcadas, pero son rutas sobre las que ya se ha hablado en semanas anteriores o se pueden hacer para próximas entregas.

Es interesante visitar la página web del ayuntamiento de Riaño que tiene propuestas para realizar rutas y recorridos por la zona, así como el Grupo de Acción Local de la zona.

El principio de la ruta se sitúa en la céntrica plaza de los pueblos de Riaño, dedicada a todos aquellos lugares que quedaron bajolas aguas del pantano. Bajando por su calle principal se cruza una calle  y al llegar a la zona de campanarios se puede seguir o visitar la iglesia y el campanario en el que se dice están las campanas que había en las torres de los pueblos que anegó el pantano, aunque hay quien opina que algunas no coinciden con las originales. La iglesia es románica con pinturas y bien guiada.

Se baja a la carretera para tomar el viaducto que se recorre completamente con excelentes vistas a las montañas, tanto de derecha: el Yordas, Llerenes, Gilbo, Cueto Cabrón, como de izquierda: Espigüete, la Rasa...

Cuando finaliza el viaducto se toma el sendero señalizado que sale entre los pinos hacia la derecha. Sigue durante un tramo por el pinar hasta que se llega a la ensenada del arroyo Vallarqué que baja hacia el pantano desde la base del Gilbo. Es necesario ir por el camino ancho que bordea el pantano y va siguiendo la cota con muy pocos desniveles. Se puede también andar por el camino viejo que existía antes y que se lo tragó el pantano, pero al llegar al vértice de bajada del arroyo conviene volver al camino de arriba porque éste se introduce al final en el agua cuando el nivel sube bastante, razón por la que se abrió el camino más elevado.

A continuación se bordea una zona con rocas que bajan de las calizas del pico Vallarqué y poco después se llega a la salida de un camino hacia la cueva del monte y el mirador de las Biescas. Se deja la subida para después y se sigue por buen firme pasando el área recreativa para continuar por un camino entre un arco de avellanos que pasa a un hayedo  en el que existen varios ejemplares antiguos con extrañas formas. También, por el camino se encuentran restos del pasado minero de la zona en forma de estanque de decantación y muro de carga, que están siendo comidos por la maleza. Tras una serie de vueltas y revueltas se llega al muro rocoso que baja desde el Cueto Cabrón y donde resulta imposible continuar por tierra.

Desde ese punto se vuelve, no sin antes contemplar el panorama que se abre ante la vista del caminante con los picos Yordas, Pandián y la Mura, así como las estribaciones de la Tendeña con el Cueto Nebloso. Al volver, en un punto determinado se pueden ver las escombreras de la mina y en la más elevada el mirador de las Biescas al que se deben dirigir como próximo objetivo. Podría hacerse directamente sin mayor complicación que el fuerte desnivel, pero la ruta se aconseja volviendo al cruce en el que se encuentra el desvío a la cueva de la Vieja del Monte y si hay suerte se la puede encontrar buscando frutos del bosque para los niños que ayudan a sus padres.

Subiendo una cómoda cuesta se llega a un desvío señalizado a la izquierda que va a la cueva de la Vieja del Monte, que si ha llovido, puede tener agua y en su interior se pueden ver desde hierbas medicinales hasta un jergón con mullido de escobas, un caldero con monedas, el horno donde amasa el pan, un jarro de madera, perchas y diversos utensilios para sus tareas. Solamente en fechas señaladas puede verse a la Vieja del Monte. Por tanto continúna el camino hasta llegar al mirador de las Biescas, asentado sobre una antigua escombrera de la mina. Las bocaminas se encuentran más arriba y son peligrosas, pues son simas sin protección, por lo que no conviene andar demasiado por esa zona.

La vista desde el mirador es buena al estar en una zona elevada y se contemplan las montañas que se han ido viendo a lo largo del recorrido aunque con otra perspectiva. El camino continúa hacia la collada del Baile que posibilita la ascensión al Gilbo o el descenso hacia Horcadas, una ruta que se realizará en otra ocasión.

Desde este punto solamente queda bajar por el mismo camino hacia el pinar, cruzar el viaducto y terminar la ruta donde se comenzó, en la plaza de los Pueblos de Riaño.
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