Publicidad
Descartar

Descartar

OPINIóN IR

05/09/2021 A A
Imprimir
Descartar
Progresa adecuadamente un nuevo término a punto de ponerse de moda y de vaciarse de contenido: descartar (en sus diversas variantes). Iniciaron la carrera, para variar, los medios de comunicación con una coletilla que se repite inalterada cada vez que se habla de un suceso por lo general morboso: «la policía no descarta ninguna hipótesis». Tomaron el testigo acto seguido los comentaristas deportivos para hablar de los «descartes en las alineaciones». Y ahora ha llegado nada menos que el Papa para relacionar, nada menos también, la eutanasia y el aborto con «la cultura del descarte». Todo tiene su sentido, por supuesto, pero acabará por no tenerlo. Al menos yo no lo descarto.

Lo de Francisco, Bertoglio o Papa –toda una trinidad en su persona– tiene interés, no obstante, porque nos remite a un supuesto colectivo formado por las personas descartadas, nacidas o no, si bien en su discurso se refiere tan sólo a los ‘viejos’, a los «enfermos más terminales» y a «los chicos no queridos». Los extremos de la vida y de la muerte siempre han sido objeto de atención para la Iglesia Católica y para sus pontífices todos, aunque no tanto el cogollo de la vida y de la muerte misma, donde en la mayor parte de casos reside precisamente la razón de ser de la eutanasia y del aborto. Por eso es interesante el término que acuña como «cultura del descarte», si bien lo que habría que pedirle es que concretase un poco más el universo de los descartados en vida, si es que los hay y si es que reclaman también su consideración y la de la fe que él dirige.

Porque, sin entrar en disputas teológicas que no vienen al caso, lo cierto es que las desigualdades terrenales de todo tipo son las que descartan a los seres humanos, así en Roma como en Texas, y no el cielo que nos tienen prometido. Esto es así no sólo por razón de vejez, enfermedad o no nacimiento, sino a causa del existir sin más. Del mal existir, debiera decirse. Es, por lo general, en ese terreno donde todas las religiones se descartan.
Volver arriba

Newsletter