
Se llevó otro golpe de realidad la Ponferradina en Zamora, como ya lo había hecho ante el Pontevedra. Si había un escenario que no podía ocurrir, justo fue el que se dio. Porque el primero gol llegó en una grave error defensivo, tanto en el despeje de Andrés, como en la contundencia de Nóvoa en el rechace y los otros dos en dos penas máximas que el Zamora no perdonó.
Una derrota que se asemeja y mucho a la vivida hace unas semanas en tierras gallegas, pero esta quizás siendo peor porque los bercianos se despiden prácticamente del ‘playoff’, a la espera de lo que haga el Real Madrid Castilla ante Unionistas. Nuevo mazazo fuera de casa, de nuevo ante un rival más que directo y con los errores propios como principales protagonistas, para dejar casi en un imposible el gran sueño de la temporada.
Todo terminó con la sangría y los errores, pero en la primera mitad la realidad es que la Ponferradina no sufrió demasiado, pero en la segunda desapareció por completo para a través de los errores propios verse en el abismo. Porque avisó y mucho desde el balón parado el conjunto local, desde donde llegarían varios de los goles más adelante, con un larguero de Erik Ruiz a los dos minutos de partido tras un saque de esquina, a lo que respondió Borja Vázquez desde la derecha con una gran carrera que le obligó a Sobrón a aparecer.
El balón parado fue diferencial con un larguero a los dos minutos, un rechace que dio lugar al 1-0 y un penalti tras una falta lateral
Empezó bien el equipo de Nafti en la presión obligando y mucho a un Zamora que no quería perder y por lo tanto, no arriesgó, eso sí, poquito de la Deportiva, que más que la de Borja tuvo un disparo de Borja Valle arriba, pero que iba con todas las intenciones. El resto se lo llevó el Zamora que puso la sensación de peligro, pero no tanto las ocasiones, sobre todo, en las acciones a balón parado, aunque los bercianos se refugiaron y muy bien. Sin embargo, esas sensaciones de la primera parte fueron creciendo cada vez más hasta ver que cada vez estaba más cerca el gol local que una posible alegría de la Ponferradina y hacer saltar a los más de 900 bercianos en las gradas del Ruta de la Plata. Y es que la segunda parte no tuvo nada que ver con la primera, donde el Zamora dio un paso adelante, y con el empujón de la Deportiva, encontró los goles.
El primero llegó tras una balón parado en el que el rechace lo caza Carlos Ramos que buscó finalizar jugada y poco más, despejando Andrés el balón hacia el centro de la portería y donde Nóvoa se duerme en el despeje para que Erik Ruiz le ganase la partida en el duelo aéreo y anotase el primero. Buscó cambiarlo Nafti con los cambios, mareando a un Borja Vázquez que no debió salir de la banda, aunque el día del Mérida se salió, y vio como Jorrín no terminaba otro partido por tener los gemelos ya demasiado cargados, lo que le obligó al técnico a poner a Calderón de lateral, cuando había entrada para todo lo contrario, atacar y buscar área.
La Deportiva a penas generó ocasiones, más allá de disparos fuera, y vio como con dos penaltis perdía el average y quizás el ‘playoff’
De hecho estuvo a punto de anotar el segundo el Zamora en la réplica tras una transición que cortó Undabarrena dentro del área ante un Kike Márquez que se relamía dentro del área. Pero ni con los cambios, ni con el paso de los minutos cambió la cara de los bercianos que se atascaban en la parte ofensiva del campo, mientras el Zamora llevaba su partido a la perfección.
Los otros dos golpes, que ya remataron a los bercianos fueron los del penaltis. El primero uno de Nóvoa por mano en una falta lateral, entre la de Pontevedra y la gran polémica del último día ante el Tenerife, el central gallego no tiene nada de suerte, que tras ser revisado por el FVS fue señalado y anotado por Carlos Ramos para cerrar el partido y poner al Zamora prácticamente dentro de la promoción de ascenso a Segunda División, una de la que se puede bajar la Deportiva. Con todos volcados y sin revisiones de FVS, Calderón cometió un penalti algo discutido, pero que al no tener ya forma de revisarlo, lo señalado, señalado está. Esta vez fue Carbonell el encargado de anotarlo para poner el 3-0 definitivo que más que un mazazo, también le da el average a los locales tras el 2-0 de la ida.
Quizás no fue un partido tan malo como el de Pontevedra, pero a esta Ponferradina le cuesta un mundo, primero llevar la iniciativa y ser dominante en el partido y lo segundo levantarse tras el gol del rival y eso ante rivales directos como Pontevedra y Zamora se acaba pagando muy caro. Ahora tendrán los bercianos que esperar a ver que ocurre con el partido entre el Castilla y Unionistas, donde un empate o victoria visitante les dejaría todavía con la puerta abierta a poder llegar al sueño.