Oriente Medio pasa por uno de sus momentos más convulsos de los últimos tiempos, especialmente países como Emiratos Árabes, Catar, Baréin y Kuwait, que ven como las bases militares estadounidenses en sus territorios son atacadas por Irán. Un conflicto que golpea sobre todo a los civiles, como el caso de Guillermo Vizcay, CEO de BeyondPadel y Seleccionador Nacional de Pádel de Kuwait con raíces leoneses que ha vivido desde muy dentro el conflicto, teniendo que ser repatriado por la Real Federación Española de Fútbol, ante la inoperancia de la Embajada Española en Kuwait.
El pasado miércoles él y su mujer pisaron por fin Madrid, dejando atrás días de mucho miedo: «teníamos muchas ganas de estar en casa, allí lo peor era la intranquilidad de no tener información de nada. Vivo allí con mi mujer, pero el conflicto me pilló en Dubái compitiendo y justo cuando íbamos a volver cerraron el espacio aéreo y encima ella ya estaba en Kuwait que se había ido un día antes. Estuvimos tres días separados, justo los peores del país y encima sin demasiada comunicación. Desde Dubái me cogí un autobús de 22 horas para volver, lo hemos pasado bastante mal, da mucho miedo».
"En otras ocasiones ya han existido bombardeos, pero de 2 o 3 días, ahora cuando ves que dura una semana y hay muertos, ya ves que el tema es más serio"
Aunque según explica el propio Guillermo, los ataques son algo ‘normal’. «En otras ocasiones ya ha habido estos problemas, bombardeando bases militares de Estados Unidos, pero han durado 2 o 3 días. Esta vez cuando ves que la cosa dura una semana, que la actividad no para y que encima hay fallecidos, ya sabes que es un tema bastante más serio. Ver los misiles por el aire y te preocupas que en cualquier momento un error y que al interceptarlo vaya para un lado o para otro, da mucho miedo».
Viaje largo, con el miedo en el cuerpo y con la incertidumbre de qué pasará en las próximas semanas con las vidas que tenían en Kuwait. «Todos los españoles hemos estado en contacto con la Embajada, pero no nos dieron muchas soluciones, simplemente la de coger un autobús hasta Riad, que hay 10 horas más o menos, y desde allí volar a España, pero el problema es que ya estaban cancelando vuelos desde Arabia Saudí. Entiendo que no es fácil, pero agradezco a la Federación de Fútbol todo el esfuerzo que el Gobierno o no ha podido o no ha querido hacer».
Porque fue precisamente la mayor institución de fútbol en España la que ayudó a Guillermo y a su mujer a llegar a Madrid: «éramos un grupo de 200 personas, principalmente gente del fútbol entre entrenadores, jugadores y familiares y también del mundo del pádel. Ellos buscaban sacar a su gente, pero como sobraban plazas han ayudado a otros deportes u otras personas que no estaban relacionadas con el deporte. No sé lo que habrá costado, me imagino que bastante, se nos canceló el vuelo del primer día y nos pagaron un hotel de cinco estrellas, estoy muy agradecido con ellos por todo el trato que nos han dado».
«La solución de la Embajada era 10 horas de autobús hasta Riad y sin vuelo garantizado, le estoy muy agradecido a la RFEF por el trato»
Aunque tampoco tenían muchas más soluciones con la inoperancia de la Embajada española allí: «en estas situaciones el impulso te hace coger la primera oportunidad que tienes, pero en nuestro caso hemos cogido el primer vuelo medianamente organizado, teníamos otras opciones de autobús como la de la Embajada, pero sin vuelos garantizados, cuando vimos la oportunidad de la RFEF, tomamos la decisión de no esperar más».
Ahora Guillermo explica cómo será su vida hasta que todo se resuelva: «estaré unos días en Madrid con mi familia y luego bajaré para Marbella para seguir trabajando en mi club esperando que esto se termine lo antes posible, mi intención es volver». Además de su trabajo en Kuwait, Guillermo es CEO de BeyondPadel, empresa que cuenta con una academia en Marbella y un club en Kuwait, a donde este año decidió mudarse «fue una decisión personal, pero también me hizo mucha ilusión el cargo de Seleccionador Nacional, hemos estado muy bien allí, es muy diferente a España en todos los sentidos, pero muy contentos». Y es que a pesar de que no es de León, sí lo es su padre y parte de su familia, una ciudad a la que "siempre que puedo me paso".