Valladolid 0 - 0 Deportiva. 'Un punto para volver al buen camino'

La Ponferradina, que fue de menos a más, tuvo varias ocasiones para llevarse la victoria de su visita a Valladolid / Gran partido de Caiado y Alan

Alejandro Cardenal
06/02/2016
 Actualizado a 01/09/2019
Antón, durante el partido de la primera vuelta en El Toralín. | CÉSAR SÁNCHEZ
Antón, durante el partido de la primera vuelta en El Toralín. | CÉSAR SÁNCHEZ
Un punto de oro. La Deportiva sacó un empate (0-0) de su visita a Valladolid que si bien no sirve para salir del atolladero, -sigue dos puntos por encima del descenso- marca un antes y un después.

Si el partido de ayer se hubiera disputado sobre un cuadrilátero, la Ponferradina hubiera ganado por decisión unánime de los jueces. Tras un arranque irregular, centrándose en cerrar la guardia y esquivar los ganchos de los de Miguel Ángel Portugal, los bercianos despertaron. Como en ‘Rocky’, el favorito terminó buscando la esquina y solo el acierto de Kepa y la falta de puntería de Raillo, que tuvo en su cabeza la victoria, impidió que los blanquiazules regresaran a Ponferrada con los tres puntos.

El botín pudo ser mayor, pero la Deportiva salió de Zorrilla reforzadaNistal puso fin a la sangría -no dejaba su portería a cero desde el mes de diciembre- y redescubrió a Caiado, que con permiso del doblete ante el Oviedo, cuajó su partido más completo.

¿La asignatura pendiente? El gol. Volvieron las ocasiones, pero sin ‘pichichi’, la Ponferradina cerró su quinto encuentro consecutivo sin celebrar un tanto.

Caiado por dentro


Lo avisó Vega, continuidad con matices. No hubo revolución en el once. La Deportiva saltaba al José Zorrilla con una alineación que bien podría haber llevado el sello de Manolo Díaz, siendo la presencia de Caiado en el enganche la única novedad no forzada por las bajas. Tampoco cambiaron las maneras. Los blanquivioletas se adaptaron mejor al ‘patatal’. No llegaban los bercianos especialmente inspirados con balón y el estado del césped no ayudaba a empezar la reconciliación.

El Valladolid monopolizaba la posesión, así que tocó buscar las cosquillas a la contra. Faltó dinamita. Berrocal se fajó como siempre y Caiado consiguió aportar el dinamismo que tanto se echaba de menos en la mediapunta, pero no hubo acompañamiento por las bandas. Antón fue una comparsa en su regreso a casa y Acorán apenas apareció. ¿El resultado? Los únicos escarceos de la Ponferradina con la portería de Kepa fueron o bien a balón parado -saques de banda de Casado incluidos- o aprovechando las concesiones del rival.

Al descanso, empate técnico en los duelos clave. La dupla Leao-Tiba se impuso en la medular a la formada por Andy y Melero, pero Raillo y Baró secaron a Renella y Rodri. La contundencia de los centrales contrastó con el sufrimiento de Adán. Mojica fue una pesadilla. Al faberense le tocó bailar con la más fea y perdió el paso a las primeras de cambio con la complicidad de Eiriz Mata, que condenó al canterano con una temprana amarilla que convirtió la banda en coto privado del colombiano.

A pesar de las cabalgadas del extremo, la mejor ocasión del primer acto fue para la Deportiva. Un despiste en el marcaje dejaba a Caiado ante Kepa, que salía de puños arrollando al portugués y Antón, con la portería vacía, mandaba el esférico a las nubes.

Mejoría berciana


Sin alardes, los bercianos fueron de menos a más. El paso por vestuarios ratificó el cambio de dinámica. Los de Miguel Ángel Portugal cedieron la iniciativa y lo aprovechó la Deportiva para recuperar sensaciones, aunque seguía faltando pólvora. Con Yuri camino de la Liga China y Djordjevic en Ponferrada por lesión, Nistal trató de ganar mordiente por las bandas.

El primero en salir a escena fue Khomchenovskyy. El ucraniano tenía la oportunidad de reivindicarse tras el estado de semi ostracismo al que había sido sometido durante los últimos meses, pero no consiguió arrebatarle el timón a Caiado, hiperactivo a lo largo de los noventa minutos y artífice de la resurrección blanquiazul.
La mejoría de la Deportiva despertó nervios en la grada y en el césped. Para los blanquivioletas otro empate suponía un frenazo a sus aspiraciones y de su ansiedad se aprovecharon los bercianos.

Dos balones de gol se fueron al limbo. Primero Andy se quedaba a milímetros de rematar a bocajarro una falta lateral botada por Casado y casi a continuación era Raillo el que cabeceaba desviado con todo a su favor. Todavía hubo una tercera, también con el central como protagonista y en otra concesión de los pucelanos, Kepa, ‘in extremis’, mantenía las tablas.

Ahí murió el partido. Rodri decidió perdonarle la vida a los bercianos entreteniéndose lo necesario con el balón para que Alan Baró evitara el mano a mano con Dinu y la Deportiva dio por bueno un punto que debe hacer bueno en El Toralín.

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