Variaron las categorías, pero todos los jugadores que militaron en la Cultural que descendió la pasada temporada terminaron encontrando equipo salvo dos.
Uno era Tomás Ribeiro y el otro Rubén Sobrino, que cerró el mercado de invierno sin equipo, pagando su pésima temporada, en la cual fichó llamado a ser por trayectoria el referente ofensivo del equipo leonés y la cerró con sólo un gol en 28 partidos de liga disputados, pasando de hecho en el tramo final de liga a un rol totalmente secundario.
Finalmente el jugador manchego ha encontrado equipo y ha terminado en la débil Segunda División de Grecia, concretamente en el Panionios.
Sobrino, que fue protagonista también en lo extradeportivo, con sus denuncias a la AFE por el estado de las instalaciones durante la temporada y las críticas públicas al equipo leonés al acabar la temporada, acaba dando un paso atrás yéndose a la segunda categoría de una liga cuya Primera División ya es la 12ª por coeficiente UEFA.
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