Satrústegui: "Quería seguir y me daba igual que hubiese sido con otro caché o rol"

Entrevista al central de la Cultural, que asegura que "no se gestionó bien" su lesión, que "seré en la lejanía un culturalista más" y que "me sentía preparado de sobra para estar en la rotación"

10/06/2026
 Actualizado a 10/06/2026
Satrústegui celebra el gol frente al Arenteiro, que acabó siendo clave para el ascenso de categoría. | MAURICIO PEÑA
Satrústegui celebra el gol frente al Arenteiro, que acabó siendo clave para el ascenso de categoría. | MAURICIO PEÑA

Fue una de las claves para que la Cultural ascendiera a Segunda División, cuajando una extraordinaria campaña donde fue titular indiscutible, pero apenas participó en la categoría de Plata en un año condicionado por la importante lesión sufrida en agosto. Es el central Eneko Satrústegui, que deja la escuadra leonesa dos temporadas después y analiza en una entrevista en La Nueva Crónica todo lo vivido en esta etapa.

–Tras una campaña tan buena, con su tercer ascenso en cinco años y siendo tan importante en él, imagino que ni en su peor pesadilla se imaginaba una temporada como la que ha vivido...
–Tenía muchas expectativas y mucha ilusión, porque sé lo difícil que es ascender y lo valoras todavía más según vas cogiendo años. La temporada pasada lo tuve clarísimo, veías cosas que incluso con ese nerviosismo de la segunda vuelta me hacían pensar que el año estaba hecho para nosotros. Yo quería esperar que esa energía positiva del ascenso, con esa comunión con la grada y esa ilusión de la gente que hacía que vieras cada vez más camisetas de la Cultural, eran señales de un año ilusionante en el que conseguir el objetivo de la permanencia que tanto beneficiaba a la ciudad y a un club que por desgracia no ha estado muchos años recientemente en el fútbol profesional. Tenía marcado a fuego ese objetivo, pero tal y como se ha dado ha pasado de poder ser la etapa más bonita de mis últimos años, por estar en un sitio asentado con la familia y donde fuera del campo todo me ha ido tan bien, a ser todo lo contrario, uno de los años a nivel mental más duros de toda mi carrera. Por lo colectivo y por no participar, primero por  la lesión que creo que estoy más tiempo de lo debido fuera y luego por ver que no tengo continuidad de juego. Aunque me viera fuerte a nivel de grupo y vestuario, es difícil ayudar porque te vas viendo apartado y fuera, así que me voy con esa espinita de no haber ayudado y de pensar que podía haber jugado mucho más. 

–La de veces que va al cruce en cada entreno y partido, y le acaba dejando KO un balonazo. ¿Cuántas veces se ha acordado de esa acción?
–Me he acordado mil veces y a la vez no he querido ni recordarla. De hecho hace poco me lo dijo Yayo, que mira qué chorrada, que filtrando un balón, pero es que yo no recordaba ni quién había tirado. En mi cabeza sólo estaba recuperarme, veía que pasaba el tiempo y estaba estancado, y sí que reflexionaba sobre las miles de veces que habré chocado, mismamente de la brecha en la cabeza de la temporada pasada que seguí jugando, y que por un balonazo al ir a interceptar un pase de repente pasas de estar a un nivel muy alto a parecer casi para retirarme.

–¿Se pudo gestionar mucho mejor la recuperación de esa lesión? ¿Por qué no se realizó la intervención quirúrgica antes?
–Hay un poco de todo. La primera opcion del club es sensata, actúa bien, se decide una opción más conservadora, no tan agresiva, que de primeras está bien. Sin embargo llega un momento, cuando ves que el jugador te traslada que está estancado, que cada vez que metes un día fuerte vuelves dos pasos para atrás, que se tenía que haber optado por otras cosas. Creo que el club tuvo herramientas, gente externa muy válida que no se consultó hasta última hora, y estoy cabreado, conmigo mismo también, aunque en todos los clubes deposité la máxima confianza en el servicio médico. Quizá con mi edad otros habrían dicho que estoy de paso, que me limito a entrenar, pero dada mi inquietud y ganas de ayudar opté por buscar ayuda externa y al final con ella se decide operar y en mes y pico estaba entrenando. Se podía haber actuado de otra manera por mis intereses, la primera opción fue buena pero si me planto mucho antes no se hubiera perdido tanto tiempo, no se gestionó bien.

«Es de los años más duros a nivel mental de mi carrera. Me voy con la espinita de pensar que podía haber jugado más»

–¿Ha llegado a estar al 100% en algún momento tras volver? Porque coger el ritmo sin partidos es muy difícil pero también entrar a mitad de temporada sin tenerlo lo es...
–En diciembre hago algún entreno pero a entrenar con el grupo empiezo en enero. En ese primer mes no me veo al 100%, a nivel de sensaciones quizá sí, pero me falta ritmo. Luego sí, porque yo me he puesto una exigencia máxima y me he visto bien. Te falta saber cómo respondería la rodilla tras tres partidos seguidos, pero es que no los he tenido. Yo dentro y fuera he trabajado mucho, aparte de los entrenos fui a entrenar un par de días mínimo a la semana por mi cuenta, para estar preparado para asumir la carga y estar a tope. 

–También le sucede que, justo cuando empieza a entrar y juega tres partidos seguidos, uno de titular, llega la destitución de Ziganda.
–Cuando me incorporo ya está el ‘Cuco’ y llega un momento en el que me comunica que me ve ya uno más, que soy capaz de competir y, a partir de ahí, estaban Rodri y Barzic jugando pero me trasladó que contaba conmigo y que no le iba a temblar el pulso para ponerme. Empiezo a participar, me veía un jugador importante dentro y fuera del campo y visualizo que puedo tener oportunidades o ser el tercer central, pero entonces llega el cese y cambia todo.

–Y en el único partido, fuera del final sin nada en juego, que tiene con De la Barrera, llega ese desgraciado gol en propia en Huesca. ¿Cuántas veces se le pasó por la cabeza lo que sucede en esa acción?
–Se me ha pasado muchas veces. No se me olvida que me dijo el míster antes que en balones parados no hemos estado muy finos, que a ver si nos das un gol a través de él, y ya le decía que me había metido el gafe. Más que por mí me molestaba por el grupo, porque el equipo me ha sostenido en todo momento, el vestuario tenía muchísimas ganas de que jugara, algún compañero me comentaba que tenía que haber sido antes, y me molestó y di muchas vueltas por el grupo y por la gente, porque veía esa victoria muy muy importante, aunque luego la temporada nos ha dado mil oportunidades más.

–¿Tiene cierto resquemor con De la Barrera por no haberle dado más oportunidades? ¿Cree que podría haber entrado más?
–A ver, yo soy un tío del club y trabajo pase lo que pase, pero tal y como se ha dado, con mucha rotación defensiva, sí que crees que sí. Al final ves que ya no te va a llegar la oportunidad, que se ponía un diestro en el central zurdo o que había momentos suficientes para hacer cambios y tener otra ocasión. Resquemor no, pero en el momento me molestó, quizá más que la falta de oportunidades el no tener una charla sobre el por qué no, que no es que se tenga que justificar pero sí que yo me sentía preparado  de sobra y listo para estar en la rotación del equipo. 

«En el momento me molestó la falta de oportunidades y, casi más que ello, no tener una charla sobre por qué no»

–Le ha tocado jugar un papel muy importante en el vestuario, donde cuando las cosas van bien es todo muy fácil pero al ir mal es imposible evitar problemas. ¿Ha sido complicado de gestionar esa situación?
–Por suerte, tanto en los buenos como en los malos momentos, a nivel de vestuario ha sido muy estable, no ha habido egos. Me ha tocado un papel más secundario en el campo pero he intentado aportar fuera de él. Tienes que lidiar con gente más joven, que intentas echarles una mano, aunque ahora aunque te escuchan muchos tienen ya sus analistas y preparador físico, que son su gente de confianza. Hay muchos cedidos e intentas inculcarles lo que cuesta subir, que es muy importante para ellos aunque estén por una cesión mantenerse en la categoría y, en esos malos momentos lo que buscaba era animar, más que de palabras con hechos, intentando entrenar siempre a tope, porque la forma de que se compita mejor era apretar al que está jugando, así que buscaba dar mi mejor versión entrenando. Había veces que Lucas me veía y si me tocaba marcarlo se iba para otro lado, porque sabía que le iba a chocar, que todos lo entienden y saben que voy a ir fuerte, pero es que también necesitábamos eso, que en ciertos partidos partidos lo hemos hecho muy bien pero en otros nos ha faltado sacar amor propio y competir más. 

–¿Dónde ve la clave para lo que sucedió en la segunda vuelta?
–No lo sé, cuando estás en esas situaciones parece que cada pequeño detalle te lastra. No se empezó bien desde pretemporada, parecía que todo eran quejas, que si no hay fichajes, que si los campos están mal... Eso se camufla porque en diciembre estamos arriba, pero  ha sido un lastre que hemos tenido todo el año, aunque intentáramos que no lo fuera, porque al final nos fuimos a la Universidad, hasta a Gijón...  Y luego  sinceramente creo que no hemos tenido ni una pizca de fortuna, para sacar un punto teníamos que pelear mucho, no hemos tenido nigun partido de decir ‘jugamos mal pero hemos ganado’, toda decisión arbitral parecía que caía en contra... Todo eso generó un cúmulo de pesimismo en torno al club que no ha ayudado.

–A veces queréis evitar entrar en el tema de las instalaciones para que no se considere una excusa, pero sí que ha sido un factor más.
–El club hace lo máximo con sus posibilidades, nos comentan la situación, que se quiere invertir en una ciudad deportiva pero no se va a hacer si no es 100% propiedad suya, pero la realidad es que lo que se dio en Primera RFEF a nivel de campos, que no salió el tema ni una vez y estábamos encantados, no sucedió este año. Primero que si el hongo, luego el campo 3 que estaba impracticable y ni lo hemos pisado, el terreno de entrenar no drenaba y estaba muy embarrado... Al final el nivel de exigencia te lo marcan tus rivales y si ellos tienen ese campo o ciudad deportiva, se nota más. Seguro que el club ha aprendido y yo sí les animaría a hacer el esfuerzo de mejorarlas porque estés en la categoría que estés va a ser algo que te va a dar valor.  

«Respeto la decisión del club, pero creo que había demostrado mi implicación y mi nivel en Primera RFEF»

–¿Se ve en una posición difícil, de como capitán mediar entre el club y los compañeros con esa situación?
–Por suerte la Cultural, a diferencia de otros clubes, es muy cercana en ese aspecto, no es muy normal que una figura como Natichu o como era Manzanera estuvieran día a día a pie de campo, así que decías las cosas a la cara. Hay jugadores que vienen de otra categoría, que también exigen cosas porque las han tenido, e intentas dar respuesta, ellos exigen cosas y las que se consideraban normales intentas pelearlas. Al final todos te dan sus argumentos y los que más tiempo llevamos intentamos calmar las aguas, la verdad es que desde el club se ha tratado en todo momento con sinceridad, cercanía y sin filtros.

–¿Entiende que sólo se ofreciera la renovación a tres jugadores tras el año que se ha dado?
–Entiendo que hay un cambio de dirección deportiva y que se quiera hacer un proyecto totalmente nuevo, pero egoístamente creo que en la plantilla hay jugadores que hemos demostrado que en Primera RFEF hemos dado un gran nivel y podíamos ayudar a los que vengan porque conocemos el club y su funcionamiento, no es lo mismo una plantilla de veintitantos nuevo que de 15. Lo entiendo y respeto, pero en mi caso  familiar y deportivamente estaba muy a gusto en León y no me hubiese importado seguir, creo que varios hemos desmostrado sobradamente nuestro nivel e implicación, que no era un problema de contrato o económico que fuera un lastre porque acabábamos, y que siempre es bueno tener una base de gente comprometida que conoce lo que ha significado subir y luego el descenso.

–¿Se esperaba el no tener oferta de renovación o tenía confianza en que, para Primera RFEF y sabiendo su rendimiento en ella, pudiera llegar?
–Soy un jugador que a lo largo de la temporada no suele pensar en la siguiente, espero al final, pero una vez que este llegaba sí que dudaba que me la ofrecerían por cómo se había dado la temporada y porque no había tenido hasta ese momento ningún contacto ni ninguna señal de que quisieran. Incluso con eso, tenía un porcentaje alto de esperanzas de poder llegar a un acuerdo, porque no hubiese habido ningún tipo de problema, me daba igual que fuera con otro tipo de caché o rol, por mi edad o por venir de un parón largo en cuestión de minutaje, yo quería seguir e intentar ganarme el puesto.  No se ha dado y ahora tendré que ser un culturalista más en la lejanía, que al final mis hijos en Pamplona van con la camiseta de la Cultural, y desear que vuelva a ascender.

–Por lo que dice, si hubiesen querido que siguiera se hubiese llegado a un acuerdo seguro...
–Sí rotundo. Por lo que significa León para mí y por lo a gusto que he estado con mi familia, por mi parte hubiera sido todo muy fácil y hubiese puesto todo de mi parte para seguir.

«A la afición le diría que me guarde un hueco en la grada, que volveré y me verán allí animando con ellos» 

–Dejando de lado el ascenso, ¿cuál es el mejor recuerdo que se lleva de la Cultural? ¿Cuál es el primero que le viene a la mente?
–Voy a decir uno fuera del campo, pero que para mí fue muy especial y en el que percibí que iba a ser una gran temporada. Es una estancia en pretemporada en Villablino, que a alguno le puede parecer una chorrada, pero en la que el míster nos juntó en el círculo central, cada uno habló de su trayectoria personal y futbolística, revivimos esa experiencia de niños de dormir en literas, de bañarte en el agua fría... Para mí es un momento bonito, en el que percibí que íbamos a ser una familia y que dirección general y deportiva, cuerpo técnico y equipo, iríamos de la mano. Recuerdo volver a casa y decirle a mi mujer que he acertado con dónde venir. Era una plantilla con muchísima ambición y  yo me uní a ese objetivo común con toda la ilusión del mundo.

–¿Cuánto va a echar de menos a Sergi Maestre tras compartir tanto tiempo con él?
–Mucho no se dejaba ver por las calles, pero lo echaré mucho de menos aunque seguro que mantendremos contacto. Por edad tenemos muchas cosas en común, pasamos mil y unas batallas y a mí siempre me gustaba escucharle porque tenía una opinión critica con todo, pero e sa calma y esa forma de ser parecido a la mía.

–Y a la afición, con la que ha tenido una gran conexión, ¿qué le diría como despedida?
–Les diría que no dejen de apretar, que ellos también han sido los protragonistas, tanto en casa como fuera, de lo que se consiguió. A los de siempre poco hay que decirles, porque han estado ya en las malas y volverán a estarlo, pero a los que se han reenganchado o enganchado estos dos años les diría que sigan, que el equipo y la ciudad lo merecen. Yo no soy de redes sociales ni de expresar sentimientos, pero quiero aprovechar esta entrevista para darles las gracias por cómo me han tratado y todo lo que me han aportado. No será un adiós, porque mi familia y yo seguro que volvemos mucho a León, que me hagan un hueco en la grada porque la próxima vez que me vean será ahí animando a la Cultural. Le deseo a ellos y al club la mejor de las suertes, yo estaré siempre agradecido y seré un poco cazurro.

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