Ribera con Montaña: Pasó lo que se suponía que iba a pasar y se cantó otra vez el «¡Viva la Montaña!» (y van 12)

Contundente victoria de la Montaña frente a la Ribera pues cuando Samuel fue 'el gallo' del reto aún les quedaban otros seis luchadores a los montañeses

24/10/2026
 Actualizado a 24/10/2026
La imagen tradicional del final del Ribera contra Montaña, el manteo al gallo del corro, Samuel Sánchez ayer / MAURICIO PEÑA
La imagen tradicional del final del Ribera contra Montaña, el manteo al gallo del corro, Samuel Sánchez ayer / MAURICIO PEÑA

Pasó lo que todos decían que iba a pasar ¿Y qué? Lo importante no era eso, al menos no era solamente eso. Hoy aparece en este mismo periódico una entrevista sobre un libro que recuerda los días del cierre de la presa de Riaño y el titular parece robado del que podía ser el del Ribera contra Montaña de ayer en Puente Almuhey. Habla de la lección que nos dejó aquella batalla perdida contra la construcción de la presa: « Riaño nos enseñó que hay que luchar; luchar aunque sepas que vas a perder». 

El Ribera contra Montaña tuvo el privilegio de inaugurar el nuevo pabellón de Puente Almuhey / MAURICIO PEÑA
El Ribera contra Montaña tuvo el privilegio de inaugurar el nuevo pabellón de Puente Almuhey / MAURICIO PEÑA

Todos barruntaban antes del corro que la Ribera podía perder. Y lo hacían con datos. El potencial de la Montaña, las bajas de la Ribera, se luchaba en la Montaña, Puente Almuhey... Pero a las cinco de la tarde allí estaban los de la Ribera, ¡cómo no!, con Edgar Cuesta, con Álvaro Quiñones, sin agachar la cabeza. Incluso acudieron ‘al viejo truco’ de anunciar alguna baja que no era tal, como Vitorín, Canario II, subcampeón de Liga en pesados que allí estaba.

Y pasó lo que parecía que iba a pasar ¿Y qué? Que sonó el ¡Viva la Montaña!, que volvió a cantarse, como ocurre desde 2014. Que se cantó unas cuantas veces a lo largo del desarrollo del Ribera contra Montaña porque, cierto es, en las gradas la victoria de los animadores montañeses, charanga incluida, fue tan contundente como en el redondel. Cada buen combate de los de las tierras altas hacía retumbar el nuevo recinto, la música tomaba el espacio con el estribillo ensayado: «¡Tírala a la Ribera, a la Ribera tírala!». Se notaba que el viaje se les podía hacer largo desde las tierras bajas y las posibilidades de éxito eran escasas, sus gradas estaban menos pobladas y más calladas.

Resultó muy emotivo el comienzo. Presentaciones, himnos, camisetas en las gradas, niños emocionados... y a luchar. Pronto se puso la Montaña por delante pero la Ribera, en las primeras categorías, hacía la goma y se acercaba base de coraje y gestas, de Sergio Millán, de Adri Ferreras, de David F. Pazo... Aunque otros como Yorel Laiz o Andrés volvían a escaparse. De un 11-20 para la Montaña, que parecía definitivo, sonaba la charanga, se llegó a un empate a 23. Incluso se puso por delante la Ribera.

La única nota triste, alejada del ambiente festivo, fue la preocupante lesión de muñeca de Noemi Postigo; tenía mala pinta lo de la racial luchadora

Sólo un momento de silencio, de apagar las luces de fiesta, al ver a la niña Noemí con evidentes gestos de dolor, se agarraba a su muñeca. Salieron las asistencias y se tuvieron que llevar a Noemi que, a falta de diagnóstico certero, tenía 'mala pinta' y fue la única nota realmente triste porque, además, no es de las que se queja ni tuerce el gesto por nada. A ver si no es lo que parecía pues le puso Edi un ‘chute’ para el dolor y marchó camino del hospital mientras seguía la lucha. 
  
Iba avanzando el corro camino de la hora de la verdad, de la recta final y definitiva. Hacía ‘la goma’ la Ribera pero con la sensación algo tramposa (sin matiz peyorativo) que propicia cuando el rival se adelanta y sale un luchador de pesos superiores y recorta, pero se alarga la distancia verdadera, la de los luchadores que le quedan a cada bando. Y cuando Flori tiró al vallisoletano Alfonso González a la Montaña le quedaban doce luchadores y a la Ribera cuatro, los de pesados. Después 11 de la Montaña tres de la Ribera.

Cuando Florián, de ligeros, tiró al vallisoletano Alfonso González, de semipesados, a la Montaña le quedaban doce luchadores y a la Ribera solo 4


Cuando Chesco derrotó a Edgar Cuesta (cuatro sueltas) a la Ribera le quedaban ‘dos balas’, Vitorín Canario II, la presunta baja y ganador del mazapán hace unos años; y Jesús Quiñones, el hombre al que nada altera y en su flema y su maestría a la contra fiaban el milagro.  Vitorín tiró a Chesco, de medios, pero cayó ante Chelo, otro que está en su año dulce, también de medios.

La grada se arrancó a coro con el «Sí, sí, sí... el gallo ya está aquí» arropando a Chelo, en su pueblo, y con Jesús en el centro. Los fotógrafos toman posición pues parece que se acerca el final pero la flema de Jesús, El Hombre Impasible, jugó a su favor «Qué pase el siguiente montañés», parece decir sin hablar, como es él. Y sale otro del municipio, Lucas Varona, de Taranilla, que también cae; cuando el siguiente es el campeón de medios, David Riaño. Tiempo muerto. Jesús pide paz. Y aire.  Ya agarrados El Pistolero Silencioso y El Hombre Impasible se rompe el cinto de Jesús, más aire para él, que le viene bien y también tira, tras larga brega, a David Riaño.

- Otro de la Montaña; vuelve a decir Jesús sin hablar. Y es Samuel Sánchez el que sale. Otro de Cistierna... que cambia la táctica de los anteriores y nada más agarrase va a por Jesús sin contemplación y le da la entera definitiva en segundos, tal vez la más rápida de la historia de este corro con historia. 
  
Y Samuel Sánchez ya es el gallo, no quedan más de la Ribera, nadie que responda al reto de '¿Hay quién luche o me calzo?, ya tendrá que ser para el año que viene. A ver si a la trece va la vencida. 

Lucha Samuel
Samuel Sánchez golpea al viento eufórico por la victoria; levantado por Álvaro Quiñones ya que su hermano Jesús 'se mancó' / MAURICIO PEÑA


Jesús se ‘manca’ en la mano en la caída que da el título a la montaña; los montañeses contienen la euforia y esperan a que le atiendan los médicos y es su hermano Álvaro, el capitán, quien levanta a Samuel, no quieren evitar el gesto más identificador de la lucha y acaban el corro «como señores». Lo levanta. El puñetazo al viento de Samuel Sánchez lo dice todo, su rabia, su emoción...

   Ahora sí,ya está en el corral de la Montaña «el gallo 12 consecutivo", cantan el himno, se desata la euforia. El final habitual que borra la estampa del año pasado.   Abrazos de amistosas despedidas. Los de la Ribera emprenden el viaje de regreso, los montañeses se encaminan a los bares. Es noche de fiesta. 

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo más leído