El diluvio no terminó con la sequía de la Deportiva de cara a portería. El conjunto berciano cosechó su segundo empate consecutivo sin goles ante el Alcorcón y suma ya seis partidos sin marcar, una mala racha que ayer pudo tener su fin si el colegiado, Ruipérez Marín, no hubiera anulado un gol legal a Caiado mediada la segunda mitad.Y es que a diferencia del choque ante el Tenerife, esta vez la Ponferradina sí supo adaptarse a la adversidad. Le costó entrar en calor, pero cuando el portugués y Jebor se encontraron, los blanquiazules crearon peligro. Faltó el remate, tónica habitual tras el parón navideño. El liberiano lo intentó, pero su ímpetu le hizo ganarse la animadversión del trencilla, que le cogió la matrícula tras un choque con Dmitrovic y no le pasó una. Así llegó la segunda jugada polémica del partido, un agarrón al ariete dentro del área que el árbitro señaló como falta en ataque.
La salida del campo del africano disminuyó la presencia ofensiva de los blanquiazules, que aún así pudieron llevarse los tres puntos si Dmitrovic no hubiese detenido un disparo de Infante tras una buena acción individual. También pudieron perderlos. Los alfareros llegaron mejor a la recta final y Dinu mantuvo el empate deteniendo un cabezazo de Djené que buscaba la escuadra.
Basha y Djordjevic, descartes
No hubo tregua. El diluvio que cayó sobre la capital berciana horas antes del partido volvió a convertir El Toralín en un barrizal y Nistal optó por minimizar riesgos; Djordjevic y Basha se quedaban fuera de la lista definitiva para evitar una recaída, siendo Melero el único de los tocados que se colaba en el once inicial. El resto, lo previsible. Pavón como pareja de baile de Alan Baró por las molestias de Raillo y Khomchenovskyy y Jebor por Berrocal -lesionado- y Antón -sancionado-; lo que dejaba Camille como la única novedad por decisión técnica respecto a Valladolid.
Tras una visita más que convincente al José Zorrilla, tocaba refrendar la ‘resurrección’. Misión imposible. Apenas un mes después de la visita del Tenerife, otro aguacero impidió que bercianos y alfareros practicaran algo remotamente parecido al balompié. Si alguien lo consiguió fue el Alcorcón. Los madrileños, con Máyor haciendo de ancla, consiguieron encerrar a los blanquiazules en su área a base de balones colgados desde la banda.
Apareció el Dinu del Sardinero, se evaporó el del Lugo. La valentía del cancerbero salvó a la Ponferradina cuando más sufría
A la Deportiva le acompañó la suerte que no tuvo en Valladolid. Dinu fue villano y héroe. Con los dos equipos todavía familiarizándose con el terreno de juego, el portero rumano a punto estuvo de hacerse el ‘harakiri’ al ser incapaz de domar un balón manso que el ‘pichichi’, David Rodríguez no acertó a castigar.
El fallo no amedrentó al guardameta. Apareció el Dinu del Sardinero, se evaporó el del Lugo. La valentía del cancerbero salvó a la Ponferradina imponiéndose en un mano a mano y saliendo con autoridad en varios balones comprometidos.
Con el rumano echando el candado, los bercianos dieron un paso adelante. Sin Djordjevic, ni Berrocal y Hume recién aterrizado, fue el turno de Jebor. El liberiano hizo su papel a la perfección, un titán en el cuerpo a cuerpo que no dio ningún balón por perdido.
Y es que tras el paso por los vestuarios, Deportiva y Alcorcón intercambiaron papeles. Caiado volvió a ser la ‘chispa’ que encendió el ataque. En el primer minuto del segundo acto, el portugués se quedaba a centímetros de rematar un balón en boca de gol, aunque se resarcía poco después con un testarazo que solo el juez de línea vio en fuera de juego.
El trencilla prolongó la sequía blanquiazul. Los de Tomás Nistal veían como el castellano manchego, tras anular el gol legal de Caiado, consideraba como falta de Jebor un agarrón sobre el liberiano, que desfondado, dejaba su sitio a la hora de partido para dar entrada a a Hume. En sus primeros minutos como blanquiazul, el canadiense no se escondió, ofreciendo apoyos con balón y arremangándose en defensa cuando el Alcorcón volvió a pisar el acelerador.
La Deportiva no consiguió plasmar su superioridad en el marcador y acabó pidiendo la hora. En unos últimos minutos de toma y daca, pero fueron los alfareros los que más cerca estuvieron de los tres puntos. Volvió a salvar Dinu. El rumano voló hasta la escuadra para desviar un cabezazo de Djené que llevaba márchamo de gol y mantuvo la incertidumbre hasta el final, aunque el marcador no se movió y confirma que la Deportiva, a pesar de la mejoría, sigue sin reconciliarse con el gol.