
Al Lydia Valentín y al Clínica Ponferrada le da igual los rivales que pasen por el Bierzo. Y es que llámese Cáceres o un Valladolid que llegaba con el ‘cinco de cinco’ y que se marchó con un correctivo, sobre todo, en una segunda parte donde Ponferrada les pasó por encima, 89-67.
Y todo llegando al descanso por uno abajo con el 41-44 y donde los de Oriol Pozo no solo le dieron la vuelta y sacaron una gran renta, es que anularon a uno de los proyectos, por no decir el mayor de toda la liga, tras el descenso de la temporada pasada. Desde el triple, que sí acabó siendo efectivo y con una gran defensa, Ponferrada sacó completamente de quicio a los pucelanos, que anotaron solo 25 puntos en la segunda parte, por los 47 de los de Oriol Pozo. Victoria que refuerza todavía más la magia del Lydia Valentín con cuatro de cuatro, que aupando a los bercianos hasta la 4º plaza de la competición.
En el inicio todo seguía los planes, dos grandes equipos, mucha igualdad, que aunque Ponferrada llegó al más seis y donde todo se fue igualando, tanto que todo se fue 21-21 al sonido de la bocina. Peor fue la entrada en el segundo, donde Valladolid asumió el rol de dominar y le hizo sudar y mucho al conjunto local, llegando al más siete. Poco a poco Ponferrada mejoró con Hayes en la pintura, Órrit en la sala de máquinas, además de los finales de Bergens con el triple y Efambé colgándose del aro para el 41-38, pero no estaba todo hecho.
Ponferrada, que perdía de uno al descanso, 41-42, acabó dándole la vuelta y pasando por encima de Valladolid con 47 puntos en la segunda parte
Anota Valladolid a falta de 1.8 segundos, pide tiempo muerto un David Barrio que volvía a casa y consiguen irse arriba al descanso, 41-42. Mucha falta de Ponferrada, donde Cera llegó ya cargado con tres faltas al descanso y un triple que de entrar cambiaría todo, y lo terminó haciendo, como punto a favor, el buen hacer en el rebote defensivo. Y desde ahora comienzan los cuartos mágicos del Clínica Ponferrada, sin darle ni una mínima opción a los visitantes. Lo abrió Romero de tres y le siguió Salas para ya ponerse por delante hasta el final del partido. Una pausa en la anotación detuvo el partido hasta que Sima anotó desde la línea de tres a falta de tres minutos para cambiarlo todo, 61-55. Se sumó a la fiesta Bergens, tras un gran rebote defensivo y Cera lo cerró para irse ya de 13 al último cuarto.
Podía ser o muy bonito, que es a lo que pintaba la historia, o doler mucho, pero el Clínica Ponferrada tenía razones para creer en lo primero. Y dicho y hecho, Valladolid se quedó en shock y estuvo más de dos minutos sin anotar, tiempo que aprovechó Ponferrada para hacer mucho daño con el 76-57 y donde los triples se iban a volver una locura.
Órrit, que además de los triples, se gustó con las bombitas y Sima que ponía la máxima, de 24. Números que ya hacían ver la locura que había conseguido Ponferrada, pasar de ir uno abajo a irse hasta los 24 arriba, 82-58. Desde ahí todo bajó el ritmo y aunque todavía quedaban cinco minutos por delante donde el marcador tampoco se movió demasiado y confirmó el gran momento del Clínica Ponferrada en el Lydia Valentín que es ya un fortín, ‘cuatro de cuatro’.