Oviedo 0 - Ponferradina 0: Una agridulce ‘nueva normalidad’

El equipo berciano mereció más premio en el reinicio de la liga, donde ahogó al Oviedo en su estadio, pero se quedó sin premio condenado por su falta de acierto de cara a portería

J. A.
12/06/2020
 Actualizado a 13/06/2020
wenbponfe12062020.jpg
wenbponfe12062020.jpg
Todo este viernes en Oviedo eran incertidumbre e incógnitas. Por dónde entrar, qué hacer en cada momento, dónde llevar mascarilla, dónde quitársela... la ‘nueva normalidad’ en el fútbol español ya está aquí para quedarse durante al menos unas semanas y las circunstancias no le han sentado nada mal a la Ponferradina.

Porque el equipo berciano arrancó con buen pie el reinicio de la competición, sumando un nuevo punto como visitante (si es que eso importa ahora) que le acerca a su objetivo de la permanencia, pero con el sabor agridulce de ser consciente de que con un poco más de acierto podían haber sido tres.

Era junio, pero bien podría ser marzo por la climatología. Sin embargo, la normalidad no se parecía en nada a lo que ocurrió en el Tartiere, más grande aún completamente vacío. Anormal eran hasta las camisetas de los dos equipos, con el Oviedo vistiendo de azul y amarillo y la Ponferradina de un rojo que difícil hacía identificarla a los más despistados. Por estrenar, estrenó Bolo hasta lateral, dando la alternativa a Iván Rodríguez y dejando en el banquillo a un Son que hasta el momento había disputado todos los minutos. El lateral, tocado, acompañó en el banquillo a los componentes de una convocatoria de circunstancias por los problemas físicos y la nueva normativa en la que entraron los tres porteros junto a Bolaños, sin Ivi ni Ríos Reina por lesión.

Pese a todo puso Bolo sobre el césped un once bastante reconocible y ciertamente ofensivo que, de inicio, le dejó el peso del balón al Oviedo. Sin embargo, ni mucho menos se vivió un primer tiempo de juego excelso. Víctimas del confinamiento o de la ‘nueva normalidad’, ni el equipo carbayón estuvo lúcido con la pelota ni la Ponferradina se lo permitió. Demasiada gente acumulada en el centro del campo y continuas disputas en las que apenas corrió el balón. Un partido muy cerrado, sin apenas ocasiones y que, curiosamente, dejó las más claras para los bercianos.

Porque si mandó el Oviedo y de hecho fue el primero en inquietar a René en un par de ocasiones, tardó la Deportiva media hora en tener la primera, pero a punto estuvo de ser gol. Un mal saque de portería de Lunin hacía por encontrárselo el más listo de la clase, un Yuri que comenzaba la cabalgada desde 40 metros, aguantaba la pugna con Lucas y buscaba el palo largo obligando al portero cedido por el Real Madrid a enmendar su error.

Apostó por el juego directo la Ponferradina y desde ahí generó todo el peligro que llegó hasta el descanso. Bárcenas desviaba un disparo de Larrea desde la frontal y, en la más clara de la primera mitad, Omar Ramos estaba a punto de regresar al que fuera su estadio hasta enero a lo grande. El extremo intentaba un gol olímpico que, con la ayuda de un inseguro Lunin, se estrellaba en el palo.

Era la última jugada de una primera mitad que, a pesar del tiempo, no perdonaba la pausa para la hidratación, dejando para la noche ya cerrada una segunda parte en la que todo estaba por decidir.

Y lo cierto es que pareció arrancar el partido tras el entretiempo con otro ritmo. El balón parecía correr y las áreas se abrían hueco en la retransmisión televisiva, pero no fue más que un espejismo. Sin embargo, fue tiempo suficiente para que Arribas impidiera in extremis que Yuri afrontara un mano a mano contra Lunin y para que, superada la hora de juego, el colegiado anulara un gol a la Deportiva. La primera buena acción del partido de Nacho Gil le permitía soltar un disparo desde dentro del área que el portero carbayón repelía y que se encontraba Kaxe para marcar a puerta vacía... y en posición antirreglamentaria.

En el fondo, el partido seguía trabado y el nivel de agresividad aumentaba. Volaron las amarillas en los dos bandos y Sielva a punto estuvo de jugarse la expulsión. Su actuación le valió el cambio con la entrada de Saúl, el primero de un carrusel que evocaba el mes de julio en pretemporada. Ziganda cambió a sus dos delanteros, Ortuño y Rodri, tras ser poco más que una inofensiva mosca para Trigueros y Russo hasta ese momento. Javi Navarro y Asier Benito entraron en la Deportiva buscando terminar de girar a su favor un partido que daba la sensación de que se podían llevar los bercianos.

Y sin duda lo hicieron. Lunin tuvo que lucirse para sacar un gran disparo de Larrea y poco después impedir con el pie que un tiro muy escorado de Yuri se colara. Merecía el gol la Ponferradina cuando aún quedaban 10 minutos y Bolo agotaba las balas metiendo a Manzanara en el centro y a Son como extremo.

Pero no se iba a mover el marcador y, de hecho, fue quizás el Oviedo el que más inclinó el juego hacia el área rival. Sin embargo, tanto la portería como la zaga berciana estuvieron muy serias y concentradas, dejando toda la producción ofensiva rival en un par de disparos muy alejados.

Un punto que es un buen comienzo para lo que resta de temporada en una Ponferradina a la que solo le faltó contar con un poco más de pólvora. Lo mejor, sin duda, es confirmar que el equipo mantiene sus señas de identidad y las ideas fijas. En poco más de 48 horas toca demostrarlo ante el Elche buscando el reflejo en el marcador.
Archivado en
Lo más leído