El entrenador de la Ponferradina, Mehdi Nafti, no quiere que la buena dinámica del equipo berciano rebaje ni un ápice la tensión antes de recibir este domingo al Real Avilés. «El equipo está bien, completo y entrenando con muchísima intensidad», reconoció el técnico, aunque inmediatamente lanzó una advertencia: «Todos esos halagos y ese camino sin piedras me dan una piedra que no me gusta. No me gusta ese 'mundito' de Yupi y eso hace que el partido sea aún más peligroso».
Nafti tiene claro que dentro del vestuario el mensaje pasa por elevar todavía más la exigencia: «Prefiero que la gente me pare en la calle para invitarme a una Coca-Cola que para decirme a ver cuándo espabiláis. Eso es bonito, pero nosotros necesitamos aún más concentración, más intensidad y más comunicación. Llevarlo a un extremo».
El entrenador berciano reconoce el crecimiento experimentado en las últimas jornadas, aunque insiste en que todavía queda margen: «El equipo ha dado un paso tremendo, incluso desde la pretemporada, pero nuestro trabajo siempre es buscar más soluciones. Cada rival es distinto y cada partido tiene un plan distinto. La clave está en mantener nuestra identidad y acertar también en el plan de partido».
"Yo me siento más seguro cuando pasan pocas cosas durante un partido. Prefiero tener 3 ocasiones y el rival 1, a 10 y 8. Eso va en mi disco duro"
Sobre el Real Avilés, Nafti destacó que «es un buen equipo», capaz de competir lejos de casa y con «Cayarga, Montes y Santamaría, jugadores top de la categoría». Especial atención puso sobre este último: «Santamaría para mí es top tres o top uno de la categoría. Es otra prueba de fuego y los míos también se quieren medir a los mejores para saber a qué nivel están».
También habló de Quicala y de los futbolistas con menos minutos: «Cuando un jugador entra y tiene 15 o 20 minutos quiere demostrarlo todo y a veces toma decisiones erróneas. Es esa falta de confianza y de minutos que tienen un poco todos esos chicos».
"El nivel es tan parejo que la titularidad casi se podría jugar a cara o cruz. El equipo ha dado un paso tremendo"
Nafti defendió además su manera de entender el fútbol por encima de la posesión: «Yo me siento más seguro cuando pasan pocas cosas durante un partido. Prefiero tener tres ocasiones y que el rival tenga una, a tener diez y que el rival tenga ocho. Eso viene en mi disco duro".
Y aunque la competencia interna es máxima, cambiar ahora no será sencillo: «El nivel es tan parejo que no sabes quién es el equipo que empieza y quién el que no. La titularidad casi se podría jugar a cara o cruz».
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