No fue para menos esta vez, pese a que las circunstancias eran más complicadas que nunca. No había entradas para la afición visitante, ya que el estadio del Fuenlabrada está en obras y sólo acceden los socios, pero ni el no poder entrar impidió que se desplazaran.
Porque en un lateral, en un parking y subidos a un muro se puede ver el partido dado cómo está ahora mismo el campo, por lo que allí acudieron a situarse medio centenar de aficionados culturalistas para alentar a su equipo desde fuera... pero oyéndoseles más que a los de dentro.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.