El baloncesto leonés puede volver a presumir de haber contribuido a la formación de un jugador destinado a vestir la camiseta del Real Madrid. Max Shulga, escolta ucraniano de 23 años, está muy cerca de convertirse en nuevo jugador del conjunto blanco tras dar el salto al primer equipo de los Boston Celtics el pasado mes de marzo tras ser drafteado en verano de 2025.
Aunque nació en Ucrania en 2002, Shulga llegó a León con apenas 11 años acompañando a su familia. Su padre, Boris Shulga, uno de los árbitros internacionales más prestigiosos del baloncesto europeo, recaló en España por motivos profesionales y fue entonces cuando el joven jugador encontró en León el lugar donde continuar creciendo. La mediación del exárbitro leonés Vicente Bultó y del exjugador Juanjo Bernabé resultó decisiva para que la familia apostara por el proyecto del Colegio Leonés.
Entre 2014 y 2019, el escolta vistió la camiseta del conjunto leonés, donde comenzó a destacar como una de las grandes promesas de su generación. Durante esos años también fue convocado por la selección de León, al tiempo que mantenía su presencia en las categorías inferiores de Ucrania, dejando ya entonces destellos del jugador que acabaría llamando la atención del baloncesto estadounidense. Su progresión le llevó posteriormente a Torrelodones, donde completó su formación antes de cruzar el Atlántico. En 2020 inició su etapa en la NCAA, primero en Utah State y después en Virginia Commonwealth University, donde terminó de explotar hasta convertirse en uno de los jugadores más cotizados del baloncesto universitario. El pasado verano dio el salto al profesionalismo tras ser elegido por los Boston Celtics, franquicia con la que comenzó su carrera en el Maine Celtics, equipo vinculado a la organización en la G League.
Ahora, apenas unos meses después de iniciar su aventura profesional en Estados Unidos, todo apunta a que Shulga volverá a España para enrolarse en el vigente campeón de la Liga Endesa. Su posible fichaje por el Real Madrid, que dan prácticamente por cerrado los periodistas especializados Chema de Lucas y Gerard Solé, supondría un nuevo motivo de orgullo para el Colegio Leonés, cuya cantera ya puede presumir de haber formado a un jugador que alcanzó la NBA y que ahora está a un paso de defender la camiseta del club más laureado del baloncesto español.
Porque antes de Estados Unidos, antes de Boston y antes de que los grandes de Europa llamaran a su puerta, hubo cinco años en León. Un tiempo suficiente para que el baloncesto leonés dejara su huella en un jugador que está a punto de dar otro gran salto en su carrera.
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