
En una temporada donde todos las acciones grises parecían caer en contra, generando un cabreo gigantesco en el entorno culturalista con los colegiados, faltaba un escándolo arbitral como el que sufrió la Cultural en Málaga.
Una semana después de que el conjunto malagueño se quejara de los arbitrajes, en contraposición a la postura mantenida desde hace meses por Ziganda y el club culturalista de no hablar pese a lo sucedido, Alonso de Ena hizo que la escuadra culturalista se fuese de vacío de uno de los campos más complicados de Segunda División con una decisión muy difícil de explicar.
Porque se había adelantado la Cultural por medio de Calero y las paradas de Badia habían sostenido a los leoneses en el partido, permitiendo que a 12 minutos del final aprovecharan un grave error del Málaga en la salida de balón para marcar el 1-2.
Y es que robó el balón Sergi Maestre en área contraria, conectó con Bicho y ante la salida del portero se la puso atrás a Collado, que sin Herrero bajo palos superaba a los dos defensas que protegían la portería y volvía a poner por delante a los leoneses... en un gol que no subiría al marcador.
Collado marcó a puerta vacía tras asistirle Bicho después de robar Maestre en área contraria... según Ena en falta
Se inventaba Alonso de Ena una falta de Maestre en el robo, que en ningún caso existía, y no le corregía el error José Antonio López desde el VAR, desesperando a la Cultural, que veía cuatro amarillas en los siete minutos siguientes, aunque sin valer para que en rueda de prensa Ziganda cambiara su postura de no hablar de los árbitros, aunque sí para que lo hiciera el club que sacó un comunicado de protesta.
Se mantiene firme el técnico, cuyo puesto queda en el aire y en el mejor de los casos pendiente de un triunfo frente al Zaragoza, porque en el descuento el daño fue aún mayor y el Málaga se acabó llevando un triunfo (2-1), que hace que los leoneses sumen su cuarta derrota seguida y hayan sumado únicamente 2 puntos de los últimos 24.
Un jugadón de Larrubia, que recibió en la frontal del área, se fue de tres rivales y acabó poniéndola pegada al palo, inalcanzable para que Badia hiciera un nuevo milagro, hacía que la Cultural se fuera de vacío de un partido en el que había aprovechado su única ocasión y sido sostenida por su portero en los peores momentos.
Calero, con un zapatazo muy lejano en el que el meta pudo hacer más, adelantó en la primera parte a la Cultural
Con Ojeda fuera de la convocatoria, insistía Ziganda con no meter a los fichajes Peru y Moreno ni al ya recuperado Bicho, pero también en volver a sacar de extremo a un Calero que ponía el 0-1 con un gran derechazo.
Desde más de 30 metros la pegaba el lateral, que la ponía pegada al palo y se aprovechaba de la lenta reacción del meta Herrero, que pudo hacer mucho más por detenerlo.
Quien sí que no pudo hacer más por que la Cultural se llevara algo positivo de La Rosaleda fue Badia, convertido en sostén del equipo durante una primera media hora de la segunda parte donde durante muchos momentos estuvo a merced de su rival, con Ziganda tardando otra vez más demasiado en meter unos cambios que cuando se dieron frenaron la sangría que estaba sufriendo el equipo.
Ya con 0-0 había salvado Badia un gol cuando una mala entrega de Chacón a la que Rodri reaccionaba tarde acababa con una contra que Dotor remataba ante él en el área, pero en la segunda mitad se le acumuló el trabajo al guardameta.
Badia sostuvo al equipo con tres paradones, pero Larrubia empató y cuando el partido parecía muerto hizo un golazo
Primero metió una mano absolutamente impresionante en el cabezazo de Chupe a la salida de un córner, muy potente y pegado al palo. Después sacaba bien abajo el tiro raso y junto a la madera de Joaquín. En la siguiente volaba para despejar arriba una volea de Chupe. Y a la cuarta, tanto estaba yendo el cántaro a la fuente, que al final se rompió.
Porque centró Joaquín desde la izquierda, el balón pasó por el área sin que Selu ni Hinojo acertaran a despejar, y en el segundo palo aparecía Larrubia para rematar al fondo de la red.
Ahí, con el partido nivelado, llegó el gol anulado a la Cultural. Y cuando los leoneses ya ni sufrían, aunque habían perdido por lesión a un Hinojo que forzó la quinta amarilla tras notar un pinchazo, y por quien Ziganda prefería meter a Satrústegui que a Homam en el lateral izquierdo, en la última acción de peligro del choque llegó el jarro de agua fría de Larrubia.