Sin embargo, el sistema de clasificación de cara a París 2024 obliga a quienes quieran estar allí a participar de forma obligatoria en dos eventos (el Mundial de Riad en septiembre y la Copa del Mundo de Phuket en abril del próximo año) y en otros tres de cinco opciones posibles de las que la Lydia Valentín ya ha dejado pasar dos, lo que le obliga inexcusablemente a estar en el resto.
La primera de esas citas es el Grand Prix de La Habana que ya ha arrancado en la isla del Caribe y que espera a la berciana, que por suerte no tendrá que rendir ya mismo al máximo nivel. Y es que la confección del ránking se realiza con la mejor marca que logre cada deportista en cualquier momento y en cualquier evento de este periodo de clasificación, por lo que de momento el requisito es únicamente participar. Servirá eso sí la competición para que la berciana recupere esas sensaciones que solo se consiguen fuera de los entrenamientos y para ponerla en el ránking de 81 kilos, categoría en la que debería de competir en París. Para esa clasificación computa el peso de hasta 76 kilos, habitual a lo largo de la carrera de la de Camponaraya y en el que competirá en Cuba.
Para hacerse una idea, las primeras 10 halteras del ránking se clasifican de forma directa para los Juegos (podrían ser 11 si la francesa Marie Fegue, que ahora mismo estaría dentro por ránking, se mantiene en esa posición), un máximo de una por país. El corte en este momento lo marca la venezolana Dayana Chirinos con una mejor marca de 244 kilos en el total olímpico, una marca que la berciana hace 4 años que no supera.
Una misión complicada por tanto para la berciana, que no quiere renunciar a su sueño de retirarse compitiendo en unos Juegos Olímpicos después de las circunstancias que le tocaron vivir en Tokio y con la posibilidad además de ser la abanderada nacional en la cita parisina.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.