«Tenía ganas de pasar por el quirófano y acabar con la incertidumbre de la larga espera. Ya ha sido, me operé el jueves de la semana pasada y ahora inicio otra fase».
Así explica Priscila Martínez —una de las grandes luchadoras de las últimas temporadas, ganadora de todo y la última en acabar una temporada invicta— sus sensaciones después de haber pasado el jueves pasado por el quirófano para recomponer su rodilla lesionada, que le ha obligado a pasar la última Liga de Verano en blanco, sin poder competir.
- Por cómo lo cuentas hasta parece que estás feliz y animada...
- A ver, tal vez demasiado animada. Es cierto que tenía ganas de operarme, de acabar con la espera, pero la realidad es que el cirujano me ha dicho que, si hago todo lo que él prescriba, entre 9 y 12 meses de recuperación no me los quita nadie. Era una lesión muy grave, la tristemente famosa de ligamentos cruzados y también me ha operado el menisco, que han visto que también lo tenía tocado».
Y en ello está Priscila, en cumplir los plazos para cada etapa de su recuperación, pronto irá a fisioterapia, después llegará el momento de quitar las muletas... «y lo que venga, me he propuesto hacer una muy buena recuperación, se lo he prometido al cirujano».
- ¿Qué meta te marcas?
- Que el plazo de recuperación sea el corto, el de nueve meses, así podría luchar la Liga del 27, porque si me voy al plazo largo, un año, pasaría otra liga más en blanco».
Reconoce Priscila que lo pasa más sin competir. "Solo he podido ir a ver dos o tres corros en directo, el resto lo he seguido desde el móvil... no es fácil ver los corros sin poder participar". Y desea volver pronto a entrenar, pues, asegura, "el único secreto para lograr buenos resultados es entrenar y hacerlo con seriedad. Deberíamos reflexionar sobre cómo, por ejemplo, las judokas madrileñas logran tan buenos resultados".
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