Lucha Leonesa: "No puedes hacer una rogativa para que llueva y después pedir al cielo que no llueva"

Una tromba de agua obliga a sus pender el corro de la romería de Camposagrado a los pocos minutos de haber comenzado

14/06/2026
 Actualizado a 14/06/2026
Hacía pocos minutos que había comenzado la categoría de ligeros cuando irrumpió la tormenta / F.F.
Hacía pocos minutos que había comenzado la categoría de ligeros cuando irrumpió la tormenta / F.F.

«Lo que no puedes es hacer por la mañana una rogativa para que llueva y después querer que no llueva. Pedir una cosa y la contraria no es de razón». 
El paisano, que tan solo unos minutos antes dormía la siesta al sol, lo decía con tal seriedad que algunas jovencísimas luchadoras escuchaban extrañadas, a buen seguro que no tenían muy claro qué era eso de la rogativa (y romería) que, como cada segundo domingo de junio, se celebró en la iglesia y campa de Camposagrado (por cierto, parecía menos concurrida de lo habitual). 

Eran alrededor de las seis de la tarde. Ya se habían presentado los participantes en ligeros, cinco en categoría femenina y 15 en masculina. Hubo dos amagos de lluvia, se recogió la lona —mala noticia tener que luchar en tatami en una pradera—y, finalmente, el cielo descargó una tormenta de las que no dejaba ninguna duda... había que suspender, los espectadores ya habían empezado a correr y el templo que había albergado los actos religiosos de la mañana se convirtió en refugio mientras el del puesto de las avellanas recogía apurado. «Si él nos manda la lluvia, que nos proteja también», insistía el de los refranes, Darío se llama el animador.

Cinco luchadoras se presentaron ante el Santuario en la competición de ligeros femenina / F.FERNÁNDEZ
Cinco luchadoras se presentaron ante el Santuario en la competición de ligeros femenina / F.FERNÁNDEZ

Produjo decepción entre muchos aficionados y también luchadores. La grada ya se había dado cuenta de que por allí andaban algunos ilustres, veteranos incombustibles. Cuatro nombres llamaban la atención: Diego Arce, Javi Oblanca, Víctor Llamazares y, sobre todo, Salva García.  Cuatro historias bien diferentes con aroma a lucha antigua y viejos comportamientos.

Había interés en ver a cuatro ilustres veteranos: Javi Oblanca, Diego Arce, Víctor Llamazares y, sobre todo, Salva el de Villafer, que regresaba despues... de 23 años


Diego Arce después de haber dado el salto al arbitraje regresaba a la actividad, en ligeros se presentó (llegó a competir en semipesados antes de ‘dejarlo’) y está muy animado. Arce es un rebelde y después de no haber podido luchar el año pasado el Provincial por ser árbitro en activo ha reaccionado regresando a la actividad... como luchador.
También Víctor Llamazares quiere celebrar sus últimas semanas de soltería, se casa en julio en el País Vasco, luchando y sería una excelente despedida de soltero llevarse alguna victoria como regalo de boda. Está en forma, se le ve fino y competirá en medios, al menos ayer no se había presentado con los 15 que comparecieron en ligeros. 
Javi Oblanca bromeaba con un espectador que decía a sus vecinos de grada: «Este ya pasa de los cuarenta» y el de Villabalter le daba la razón:«Cierto que los cuarenta ya los pasé... hace tiempo». Y es que La Cátedra Ambulante, que tiene el récord de haber ganado un corro con más edad (50 años) sigue diciendo lo mismo de siempre: «No es cuestión de la edad, mientras me divierta luchando y sea competitivo... iré a los corros que me apetezca». Y el de Camposagrado es de los que siempre le ha gustado..

Precisamente los colores del equipo de Javi Oblanca, el que ha creado para sus últimos pasos en la lucha, defiende el más sorprendente de los presentes, un luchador que cuando ‘se retiró’ no habían nacido muchos de los luchadores y, sobre todo, luchadoras ayer inscritos: Es Salva García, de Villafer, 45 años, padre de dos chavales que quieren verle luchar, y lo dejó tras una lesión grave... hace 23 años.

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Salva, El más listo de la clase, con sus hijos, que quieren verle luchar / F.F.


Cuando Salva se lesionó tenía la Liga de Verano prácticamente en la mano;tardaron varias semanas en darle alcance pese a no competir. Y le quedó la espina clavada que ahora quiere sacarse. «Quise volver varias veces pero no entraba en el peso y yo o lucho en ligeros o no me arriesgo. Este año logré bajar, me sobraba un kilo en la báscula... estaba con muchas ganas, maldita lluvia».

¿Era bueno Salva?Hay apodos que son toda una definición de quien lo lleva;el caso de Salva García es uno de los más claros:Salvador García, de Villafer, ‘El más listo de la clase’. Pocos luchadores aprovechan las oportunidades que le dan los combates como hacía —y seguirá haciendo— Salva, que tenía otros dos hermanos luchadores. 
Él tiene ganas de volver y muchos aficionados de largo recorrido celebraban ver a Salva entre los que ayer se presentaban en Camposagrado. 

No pudo ser ayer. La Federación y el Ayuntamiento organizador negocian una nueva fecha para reiniciar el corro. 

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