Si Astorga y Oviedo jugasen 100 partidos, en 90 de ellos ganarían los carbayones por mucho y muy bien que jugasen los maragatos. Es ese halo ‘divino’ que tienen los equipos grandes que les impide salvar peligros claros y llevarse la victoria casi sin que nadie sea consciente del porqué aunque su rival muestre su mejor cara y haga todo lo posible por evitarlo.
El Real Oviedo apesta a Segunda División (la victoria de ayer le mete matemáticamente en la fase de ascenso) y eso se ve en partidos como el de ayer en el Tartiere, en el que un Astorga valiente, ordenado y con ocasiones no es capaz de aprovechar sus ocasiones para caer finalmente víctima poco más que de la obviedad.
Lo cierto es que los primeros minutos de partido indicaban que el recorrido podía ser bien distinto al que finalmente fue. Los de Sergio Egea presionaban arriba y tenían el balón impidiendo que el Astorga ni siquiera pasase del medio del campo. Sin embargo, la posesión tampoco se traducía en peligro sobre la portería de Javi, y las finalizaciones eran malas con Dioni y Borja Valle como principales protagonistas. La zaga maragata, con la novedad de Antonio, se mostraba seria e impecable.
Esteban salvó a su equipo hasta en tres ocasiones con paradas de mucho mérito que impidieron al Astorga marcar Poco a poco, el Astorga se fue desperezando a partir del primer cuarto de hora de juego y lograba estirarse entre el gran espacio que dejaba el Oviedo entre el centro del campo y la defensa. Ahí se gestó la primera gran ocasión para los maragatos tras un tiro alto de Ivi Vales. Fue el propio interior berciano el que tras un error de Erice veía el espacio para dejar solo a Borjas delante de Esteban y que el canario, demasiado escorado hacia la derecha, perdonara entregándole prácticamente a las manos el cuero al guardameta astur.
Los carbayones, demasiado atascados en ataque, solo encontraban a Dioni y Borja Valle y éstos seguían desafortunados, como demostró el primero en un cabezazo y el segundo en un remate en el pico del área.
Buenas noticias para un Astorga que comenzaba a creérselo y continuaba dando pasos adelante a la vez que se replegaba con rapidez evitando cualquier posible contraataque. Bandera volvió a probar a Esteban con un tiro desde la frontal para que Ivi Vales volviese a perdonar el 0-1 en una acción muy similar a la de Borjas. El extremo volvía a quedarse solo ante el portero, le regateaba y se quedaba sin espacio para terminar mandando el remate al lateral de la red.
El Astorga la volvía a tener, el Tartiere pitaba a los suyos y en el aire quedaba la sensación de que perdonar al líder no era para nada una buena idea. En esas se llegaba al descanso, más necesario para uno que para otros, y sorprendentemente los papeles estaban cambiados.
Como era de esperar el Oviedo trató de subir un punto más para desgastar a un Astorga que pese a ello continuó perfectamente ordenado y primó la defensa sobre el ataque como no podía ser de otra manera. Los asturianos tenían el balón, buscaban el gol, pero no llegaban nunca con claridad. Un gol anulado a Linares tras claro fuera de juego fue la principal acción ofensiva de los primeros minutos de la segunda mitad, que presagiaban batalla ante un conjunto maragato que para nada renunciaba a dar la sorpresa y al que solo podía condenar la llegada de un gol que parecía solo podía llegar en una jugada aislada.
Y como siempre, ahí apareció esa habilidad de los grandes de sacarse una genialidad de la chistera y romper el partido. Sergio García botó a la perfección una falta inexistente señalada por el colegiado y Javi rozó el balón con los dedos para mandarla al larguero, con tan mala suerte que el balón quedó muerto y franco para que Linares, con esa visión de ‘killer’ solo tuviera que empujarla y adelantar a los carbayones.
Linares adelantó al Oviedo tras empujar el rechace de una falta inexistente y marcó el segundo tras un penalti más que dudoso El Oviedo y su afición respiraban y el Astorga se encontraba con todo un muro que quizás gracias a esa cabezonería leonesa, aún no renunció a derribar. Ni siquiera lo hizo cuando Velasco Arbaiza les dejó con uno menos al ser expulsado David Uña por doble amarilla.
Esa roja parecía matar definitivamente el partido, pero no lo hizo para un equipo que, de mostrar esta actitud en los partidos que restan hasta el final de temporada, tiene una plaza asegurada la próxima temporada en la Segunda B.
El Astorga tiró de casta y tuvo la oportunidad de empatar sino se hubiera puesto de nuevo por medio Esteban, un portero de Primera al que los colores y el sentimiento por un equipo le han llevado a la categoría de bronce. Diego puso el balón desde la derecha y Asier, que había entrado tras el descanso por Ivi, remató solo dentro del área pequeña invitando al meta asturiano a lucirse. No fue la última, y el árbitro anuló un gol de Bandera por un riguroso fuera de juego de Diego en un contraataque.
Pero de nuevo apelando a aquello del equipo grande, el Oviedo sentenció con el tiempo casi cumplido después de regalarle el árbitro un penalti a Linares que él mismo tranformaba y resarcirse así de una acción similar previa sobre Borja Valle que no señaló y sí que pudo haber sido.
El Astorga terminó el partido dando la cara, cogiendo confianza, pero sin recompensa y siendo víctima de los tópicos que, aunque pocas veces, alguna tienen razón. Solo le queda ahora pensar a los maragatos en el siguiente partido en La Eragudina ante el filial del Sporting, en el que una victoria se antoja imprescindible de cara a lograr la salvación.
Una derrota que no significa el meterse en puestos de descenso y además toda una inyección de ánimo de cara a la siguiente final.
Lo que no puede ser, además es imposible
El Astorga merece mucho más en su visita al líder pero cae tras perdonar en la primera mitad y aprovechar el Oviedo y Linares dos acciones aisladas después del descanso
12/04/2015
Actualizado a
01/09/2019
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