La intervención de las fuerzas de seguridad, que ya se encontraban desplazadas en la zona para evitar conflictos, hizo que el conato de batalla en el que se lanzaron botellas y sillas entre ultras de uno y otro se equipo se quedase en anécdota, ya que nadie requirió asistencia sanitaria ni fue detenido. Eso sí, la policía requisó entre los aficionados blanquiazules numeroso material pirotécnico y bengalas con sus correspondientes actas de propuesta de sanción.
Cabe destacar que este fue el único incidente registrado en un día en el que la afición ponferradina tuvo un comportamiento ejemplar, participando incluso de las procesiones de Domingo de Ramos en la capital lucense.
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