¿Las razones? No tienen nada que ver con el extremo belga en sí, que puede inscribirse fuera de mercado al estar en paro tras ser cortado por el Albacete en las horas previas a cerrarse, y que según apuntan desde la Cultural tiene todos sus papeles ya arreglados. El problema está en que, por la normativa de la Federación Española sobre el número de fichas permitidas en la Primera Federación y como confirmó el director deportivo José Manzanera en su comparecencia posterior al cierre del mercado, el conjunto culturalista debe dar de alta dos fichas de jugadores sub'23 (las que dejaron Rodri y Bobô) para inscribir a un mayor de 23 años como él en el hueco dejado por Íñigo Muñoz.
Y si bien en un primer momento tras la cesión de Rodri, donde tenían siete días de margen para inscribir a otro sub'23 por él, lo solventaron inscribiendo temporalmente a un jugador del 'C' como David Ramírez, ahora al estar fuera de mercado no pueden solucionarlo dando de alta a ningún jugador que ya esté inscrito en la Federación Española ni en el Júpiter ni en ese tercer equipo.
Un problema extra que ha ralentizado la operación y que deja a la Cultural con la obligación de fichar un jugador sub'23 que no estuviera inscrito en el momento del cierre de mercado en ningún club, independientemente de la categoría, yéndose para ello al mercado para incorporar a un jugador recién cortado, encontrando un 'parche' en toda regla de alguien que dejara el fútbol o la preferida, cubriéndolo con alguno de los jugadores de esa academia CLIA que nutre al C al que no hubieran llegado a inscribir en el equipo pese a formar parte de ella o que se incorporara ahora a la estructura de la Cultural.
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