Cuando los aficionados de la Ponferradina habían abandonado ya cualquier esperanza de que su equipo terminara jugando el ‘playoff’, una nueva oportunidad se presenta ante el equipo que ahora dirige Miguel Ángel Álvarez Tomé a falta de únicamente cuatro jornadas para el final.Y es que cuando la ventaja entre el Pontevedra, cuarto durante las últimas 20 jornadas pero incapaz de certificar esa última plaza de fase de ascenso, se alejaba hasta los 10 puntos hace menos de tres semanas cualquier opción parecía ya olvidada. Sin embargo, los pinchazos del conjunto gallego y los puntos que ha ido ‘rascando’ la Deportiva dejan un nuevo escenario que si bien sigue siendo muy complicado, recoge opciones reales de que la temporada no se acabe el próximo 14 de mayo en El Toralín.
Porque pese a todo, los cinco puntos con los que cuenta el actual cuarto, el Pontevedra, deberían una renta más que suficiente para que los de Pasarón pudieran defenderla, realizar un gran final de temporada podría dejar a la Deportiva muy cerca del objetivo y a buen seguro certificar su presencia en la próxima Copa del Rey.
El duelo directo ante el otro equipo aspirante, el filial del Real Valladolid, marca el calendario que le resta al equipo berciano, el único de los tres con más opciones a esa cuarta plaza que terminará la liga en casa.
Será clave también en esta pelea ver cómo evoluciona la liga por abajo, y es que los tres implicados tendrán que enfrentarse a algunos de los equipos en plena pelea por la permanencia (Boiro, Caudal u Osasuna B) así como otros que necesitan de puntos para certificarla de manera matemática (Tudelano, Coruxo o Lealtad). Solo el filial pucelano tendrá un duelo directo contra uno de los tres primeros, la Cultural en su caso, lo que invita a pensar en Pontevedra y Deportiva (más allá del duelo directo ante el Valladolid), como favoritos en la gran mayoría de sus duelos. Sin embargo, tal y como demostró el ya descendido Somozas – el Pontevedra se enfrentará a la Arandina en la penúltima jornada, cuando todo apunta a que habrá corrido el mismo camino – en la última jornada, ningún rival es de fiar.