Junio, el mes dorado de la pesca

Es el momento del terminal fino, de las moscas adecuadas, las derivas largas y de la paciencia, pero el mes más esperado por los pescadores

04/06/2026
 Actualizado a 05/06/2026
Trucha pescada a mosca en el río Órbigo. R.P.N.
Trucha pescada a mosca en el río Órbigo. R.P.N.

Junio siempre fue el mes más esperado por los pescadores de truchas en los ríos de León. El agua se apacigua, las eclosiones surgen con regularidad y las truchas comienzan a mirar la superficie con atención durante largas horas. Esta temporada los cauces naturales bajan bien para la pesca y transparentes, mientras los regulados descienden altos, fríos y poderosos desde los embalses. Ese contraste define muchas jornadas de pesca en León. Los embalses de la provincia continúan muy altos tras un invierno y primavera cargados de precipitaciones, con sistemas como Riaño, Porma o Barrios de Luna por encima de medias habituales y eso siempre cambia completamente la forma de pescar.

En los ríos sin regulación, junio deja escenas preciosas y entretenidas. El agua baja fina y cristalina. Cada piedra se marca en el fondo y cada sombra alerta a las truchas. En cauces como el alto Bernesga, pequeños afluentes del Porma o algunos tramos libres de montaña, el pescador tiene que caminar despacio, agacharse más y lanzar menos veces. Porque una mala pisada puede arruinar una tabla entera. Las truchas están ahí, seguro, pero extremadamente selectivas. 

Ya están estos tramos pescados y las truchas se alertan. Es el momento del terminal fino, de las moscas adecuadas, de las derivas largas y de la paciencia. Cuando el río se presenta en estas condiciones, la pesca deja de ser cantidad y se convierte en más técnica y lectura del río. A veces unas pocas cebadas al atardecer justifican toda la jornada. La seca domina cuando aparecen efémeras pequeñas y tricópteros discretos. Los pardones claros y emergentes suaves suelen funcionar mejor que imitaciones voluminosas. Y cuando no suben a ninguna, la ninfa ligera pescada río arriba sigue salvando la jornada. 

Sin embargo, en los ríos regulados baja el agua abundante, fría y viva. Aguas abajo de los embalses el escenario cambia radicalmente. El Esla bajo Riaño, el Porma regulado o algunos tramos del Órbigo alimentados por desembalses pueden bajar enormes para esta época. El agua corre fuerte, sombría en las orillas y fría incluso aunque las tardes sean calurosas. Así que pescar en esas aguas reguladas exige otra técnica, otra mentalidad. Las truchas tienen que alimentarse y siguen activas, muchas veces muy activas, pero se colocan aproximadas al fondo, detrás de grandes piedras, en remansos y zonas de poco arrastre. La mosca seca pierde protagonismo durante buena parte del día y manda la ninfa pesada. Indicadores largos y derivas profundas vuelven a ser necesarios incluso en esta época. Hay jornadas en las que el río parece más de abril que de comienzos de verano. Pero esos caudales también se pescan y mantienen algo bueno: mucha oxigenación, refugio y grandes truchas. Todas las informaciones que nos llegan sobre los ríos leoneses apuntan justamente a una buena conservación de densidades y un aumento de la talla de las truchas en cuencas como las del Porma, Esla y Órbigo.  

En la misma época y dos pescas distintas en la misma provincia. Lo bueno de pescar en león en este mes de junio es que puedes vivir dos temporadas completamente diferentes el mismo día. Por la mañana, puedes pescar en un río regulado con mucho caudal donde la ninfa debe profundizar entre corrientes pesadas. Y por la tarde, terminar pescando en un pequeño arroyo y transparente donde una preciosa trucha te obliga a precisar el lance de una pequeña seca entre vegetación, piedras y corrientes. Pocas provincias ofrecen al pescador esta variedad, donde manda la técnica y la adaptación. Los pescadores expertos bien saben que si el río natural, baja con caudal normalizado hay que extremar las precauciones, menos movimientos, poca sombra y menos errores. Pero si el río regulado viene alto hay que pescar más profundo y con más fijación en las corrientes lentas. Bien sabemos que las truchas siguen ahí. Lo único que nos cambia es el río. 

Este mes de junio no regala nada y termina poniendo a cada pescador en su sitio. Es obligatorio observar el caudal, la temperatura, los insectos y la claridad del agua. También tenemos que tener en cuenta el tamaño de las moscas y las profundidades. Este mes de junio también deja algunas de las imágenes más bonitas del año: cebadas lentas al atardecer, corrientes vivas bajo los alisos y truchas salvajes marcando su territorio. En León, junio nunca es un mes cualquiera. Es el momento en que el río decide cómo quiere ser pescado.

A parte de sus maravillosos ríos, León cuenta con infinidad de increíbles parajes donde disfrutar de la naturaleza gracias a la pesca y esto es lo más gratificante que pueden encontrar los amantes de la naturaleza, disfrutar de ella pescando. Creo y lo digo desde siempre que las jornadas de pesca en estos paraísos son un regalo de la vida, por tanto, debemos disfrutarlas y también agradecerlas. Y no estoy haciendo alusión a nada prodigioso, sino, simplemente, al goce y respeto por la naturaleza. 

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