Ya hace unos años apareció por los corros una niña de sonrisa eterna y frágil de apariencia. Era fácil bautizarla, La Niña, se llamaba, se llama, Isabel Justel. Recuerdo que Jesús Oblanca me dijo: "Atento a esa niña, que tiene una raza". No se equivocaba, ya hay una niña con calle, podría haber una niña con raza.
Niña no lo es, pero lo sigue pareciendo. La sonrisa la mantiene. La raza también para pelearse con menos peso que sus rivales, pero... En la semifinal con Bea Riaño pesaba 10 kilos menos pero... cuando Bea, que ya había hecho la tarde tirando a Priscila en la previa, buscaba la caída ‘la niña’ pequeña se le metía debajo, aprovechaba su fuerza... y dos veces le aplicó la misma fórmula para sumar su primer corro de este año después de rematar la tarde ganando en la final a Natalia la de Villecedré, feliz de estar allí y de seguir creciendo. Estaba feliz Isa, le está costando arrancar después de un año en el que no pudo luchar.
- ¿Cuántos corros llevarás ganados?
- Uff, no me acuerdo.
- ¿Y Ligas?
- Uff. Igual dos.
La Niña se suma a la guerra de ligeros, es bueno que sea así.
En medios sigue mandando Luzma. La lucha tiene muchas miradas, a Luzma ya es un espectáculo verla calentar, estirar... es de goma, se lesiona un día y vuelve al siguiente. Se gana cada día ese apodo de La Pantera que se va asentando en su forma de hacer.
Se llevó Luzma el corro con solvencia y nada pudo hacer en la final una Almudena que venía de una semifinal terrible en las caídas. "Me duele mucho la cabeza", decía. Bastante hizo, Luzma suma y sigue.
Con Edi en Cuba y sólo cuatro luchadoras en pesados parecía que el camino para la regresada Ciclón (Cecilia) pero no regala nada, nunca, la también regresada Lucía, de Prioro, que va de las rondas al corro y en ambos campos cumple, en uno poniendo la música y en el otro el susto. Nuevamente se le adelantó a Cecilia en la final con media caída de lucha, como en Gradefes, después tuvieron dos caídas de esas que pueden decantarse para cualquier lado... pero lo hicieron para el lado de Cecilia que aunque estuvo en Italia se nota que no dejó de practicar otros deportes, judo fundamentalmente y, cuando podía, celtas. Lucía, como siempre, acepta su sino y a Prioro, a cosas de tradiciones.