La próxima vez que el Atlético Astorga y el Valladolid B se enfrenten en La Eragudina, bien haría el colectivo arbitral en enviar un suplente a las gradas por lo que pueda pasar.
Porque en un curioso 'deja vu', una situación que no es habitual ver, como es que el árbitro se lesione y haya que pedir un sustituto para continuar el partido, ha pasado ya dos veces cuando los maragatos y el filial pucelano están frente a frente.
Hace 12 años, en el que era el primero partido del Astorga en Segunda División B, molestias musculares hicieron que Cid Puga, que era el colegiado, no pudiese seguir arbitrando y sonase por megafonía el '¿hay un árbitro en la grada?', dándose la casualidad que quien dio el paso al frente era una persona conocida en aquel momento por algo diferente al arbitraje que desde siempre practicaba.
Porque el que fuera concejal del Ayuntamiento de León en ese momento, Miguel Alonso, que estaba viendo el partido en La Eragudina, se atrevió a dar un paso al frente y acabó de asistente, dándose la casualidad de que acabaría anulando un gol al Valladolid B, que entrenaba el luego técnico culturalista Rubén de la Barrera, que hubiera supuesto el empate pues perdieron 2-1.
Pues este pasado sábado volvió a repetirse la historia. En un minuto parecido, el 63 (hace 12 años había sido en el 69), el colegiado Alonso Luiña se lesionaba y volvía a pedirse ayuda por megafonía, con un 'por favor, si hay algún árbitro federado en la grada, acuda a vestuarios'.
Esta vez no llegó la ayuda del público, sino desde La Bañeza, pues contactaron con un árbitro de Primera Provincial de León que estaba allí, Raúl de Lucas, que cogió el coche y se desplazó hasta La Eragudina para colocarse de asistente, con uno de ellos pasando a ejercer de árbitro, y así tras un largo parón se pudo terminar un encuentro que esta vez estaba eso sí ya sentenciado en ese momento, pues ganaba 0-3 un Valladolid B que acabó imponiéndose por 1-4.