"Estuvimos más desanimados y jodidos, pero en la jornada libre intentamos limpiar la cabeza, dejar lo malo atrás y enfocarnos en que el lunes tenemos un partido muy importante en casa con nuestra gente, que sería muy bueno dar una buena imagen, sacar los tres puntos y enganchar a la afición a creer en el proyecto que yo creo que tenemos argumentos para creer".
Así valoraba el lateral de la Cultural, Guzmán Ortega, la evolución mental que ha tenido el equipo después de perder 2-0 frente al Unionistas, en un partido en el que a su juicio "en la primera parte estuvimos cómodos, generamos muchas ocasiones y permitimos al rival pocas situaciones ofensivas con ventaja, pero a partir de ahí es fútbol. Estábamos jugando fuera, aunque tuvimos mucha gente que nos ayudó mucho, y en un balón parado se te ponen por delante y un poco a la desesperada no somos capaces de sacar ningún punto de allí. Es un buen rival que en su campo va a ser fuerte y tenemos que seguir confiando en nosotros y creer en el trabajo que hacemos día a día para conseguir nuestro objetivo".
La lesión de Iago López provocó el debut esta temporada en ese partido de Guzmán, que apuntaba que "me tomé la vuelta con toda la tranquilidad, he estado toda la pretemporada y este inicio trabajando para aprovechar la oportunidad cuando me llegara, aportar lo máximo y dar el mejor nivel al equipo. Para mí es un privilegio estar en un club como la Cultural y aprovecho el día a día para aprender y disfrutar, estoy agradecido con mis compañeros, cuando se supo que iba a jugar tanto titulares como suplentes y del filial se acercaron a transmitirme confianza y tranquilidad".
"He estado trabajando para aprovechar la oportunidad cuando me llegara, aportar lo máximo y dar el mejor nivel al equipo. Para mí es un privilegio estar en la Cultural"
Con el entrenador Jandro Castro ya cuestionado por los resultados, el lateral de la Cultural le mostraba su apoyo asegurando que "todos confiamos en él, en su idea y su modelo. No se levanta, coge el cepillo de dientes y dice vamos a jugar así, lleva mucho trabajo de jugadores y cuerpo técnico, la idea es fortalecer nuestras fortalezas y esconder nuestras debilidades y adaptar el modelo para hacer el mayor daño y recibir el mínimo. Convence la idea de juego y en el vestuario estamos a tope con él".
"No sé cuál es la solución, pero está en seguir trabajando y confiar en nosotros mismos, tenemos un equipazo individualmente que trabajamos muy bien en el día a día, hacemos buenos análisis y planes de partido, y acabará llegando el resultado", añadía Guzmán, que tiene claro sobre la diferencia de ocho puntos sobre el líder que "hace dos años no sé cuántos llegamos a sacar y acabamos empate y en mucho menos tiempo. Nos gustaría estar arriba pero creo que es importante pero no define estar a ocho puntos ahora mismo".
Por lo que respecta a los goles encajados, con cuatro en los dos últimos partidos tras recibir uno en los cuatro primeros, el lateral consideraba que "las porterías a cero son dinámicas, no cambiamos de un día para otro ninguna cosa especialmente importante, tenemos que centrarnos en lo que sabemos hacer. Hemos demostrado que podemos ser un equipo rocoso y al que es difícil hacer gol, hay que volver a esa dinámica".
"Para nada hay más a perder que a ganar con el Arenas, no es un partido trampa. No lo afrontamos con presión pero sí con muchas ganas"
Lo que sí ha cambiado es el portero entre unos encuentros y otros, si bien Guzmán no se mojaba y apuntaba que "es normal que se hable, tenemos una portería que es increíble, los dos son unos porterazos y es un puesto complicado porque es distinto al resto para rotar y demás. Confiamos en los dos y teniendo dos porteros así la posición está cubierta".
Por último, sobre el partido frente al Arenas del lunes, el culturalista consideraba que "no es trampa, es verdad que es en casa y que vienen colistas, pero en Primera RFEF todos los equipos son profesionales, yo jugué el año pasado contra ellos y son un conjunto rocoso e incómodo, para nada hay más a perder que a ganar", reconociendo eso sí que "no lo afrontamos con presión pero sí con muchas ganas, al haber nueve días entre los partidos se hacen muy largos y tenemos muchas ganas de desquitarnos del último encuentro, hay que hacer un buen partido delante de nuestra gente e intentar convencer a todo el mundo de que estamos por el buen camino".
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