Granada 3 - Cultural 3: 'Un punto para creer en los milagros'

La Cultural fallaba un penalti en el 87 con 3-1 en el marcador que devolvía a los leoneses al descenso, pero Sergio Marcos y Moutinho rescataban un empate que vale oro

L.N.C.
22/04/2018
 Actualizado a 17/09/2019
La Cultural celebra el gol del empate en Granada. | LOF
La Cultural celebra el gol del empate en Granada. | LOF
Hay partidos que marcan temporadas, que permiten a los equipos hacer ‘click’ y cambiar dinámicas. Goles que a priori no sirven de mucho y que acaban siendo recordados como claves para cumplir objetivos y el de Moutinho en Granada debe ser uno de ellos.

Porque con 3-1 en el marcador a favor de los locales en el minuto 87 de partido, Yeray mandaba a las nubes un penalti cometido por Javi Varas sobre Iza.Una pena máxima que permitiría al equipo leonés afrontar con vida la recta final de un partido que se había puesto muy pronto de cara y en el que la Cultural falló en los tramos que apuntaban a ser decisivos.

Pero el fútbol no entiende de razón y cuando en la cabeza de todos los culturalistas estaba ya el hecho de llegar a la final ante el Córdoba de la próxima jornada en zona de descenso y el agua al cuello, apareció ese factor que pese a las decepciones y malos ratos hace que millones de personas amen este deporte en todo el mundo.

Porque cuando el partido parecía muerto la Cultural volvió a dar una lección de fe personificada en esta ocasión en el citado Moutinho. El suizo era ya el mejor del partido por los leoneses, llevando prácticamente todo el peligro que había generado el equipo en Los Cármenes tras muchas semanas de ausencia por lesión. Un jugador capaz de lo mejor y de lo peor que en Granada mostró su versión más competitiva.

Suya fue la pelea sin cuartel para ganar un balón en la línea de fondo en la jugada siguiente a la pena máxima errada por Yeray y suyo fue el pase que, tras un mal control de Señé, recibía Sergio Marcos en la frontal para ponerlo lejos del alcance de Javi Varas.

El 3-2 devolvía las alarmas a Los Cármenes, que durante todo el partido y a pesar de que su equipo fue por delante prácticamente desde el inicio había pitado en varias ocasiones a los suyos en una buena imagen de la tensión que vive un equipo obligado a pelear por el ascenso que no termina de encontrar los resultados. Porque de inicio, el guión parecía calcado a las numerosas derrotas que ha venido sufriendo la escuadra culturalista a lo largo de la temporada, cometiendo los errores suficientes como para que especialmente los grandes de la categoría se lo hagan pagar. Le volvió a tocar a Palatsí en esta ocasión, que apenas con cinco minutos de juego transcurridos despejaba mal de puños a la salida de un córner y le dejaba el balón franco a Kunde para que completamente solo la pusiera de volea en las mallas con la ayuda del larguero.

Un gol merecido, ya que la Cultural solo fue capaz de ver jugar al Granada en los primeros minutos, quitándose el balón de encima y sufriendo una y otra vez las embestidas de Machís y Salvador por las bandas.

Un equipo veterano, con numerosos jugadores con experiencia en Primera, volvía a ser el flan que había demostrado ser tanto en la recta final de una primera parte en la que la Cultural apretó pero no encontró el camino al gol – Moutinho mandó un lanzamiento al palo en la más clara – así como, ya en la segunda mitad y tras un gran inicio del Granada que le valió abrir ventajas gracias a la enésima de Machís, con el 2-1 anotado por Saunier en propia puerta a los pocos minutos.

La Cultural se volcaba en ataque con todo perdido, consciente de que no había sido capaz de aguantar los minutos posteriores a ese gol que hacía creer y que Kunde se encargaba de cortar por lo sano rematando el primer córner del que disponían los locales.

El 3-1 con los últimos 20 minutos por jugarse no invitaban al optimismo para la Cultural. Ibán Salvador, de nuevo peleándose con su propia sombra durante todo el partido, forzó a falta de 10 la expulsión de Víctor Díaz para poner un poco más nervioso al Granada a pesar de la distancia en el marcador.

Y a partir de ahí, un final de partido para creer, emocionarse y gritar en el descuento gracias a Moutinho. El balón se paseó por el área de la Cultural hasta llegar al nombre propio del partido, el bueno de la película, que como no podía ser de otra forma fue el héroe. Su potentísimo disparo se colaba en la portería granadina para delirio, en Los Cármenes y en León, de toda la parroquia culturalista.

Un punto para creer en los milagros. Un punto para llegar con la confianza intacta a lo que sigue siendo una final ante el Córdoba. Un punto y un gol que sin saberlo ahora, puede llegar a valer una salvación.
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