Pocos imaginaron estar aquí a 19 de junio, por no decir nadie, pero la Ponferradina convirtió en realidad algo que para otros es imposible. Porque el sueño de plata está más vivo que nunca, tanto que solo un partido vuelve a separar a la Deportiva de Segunda División un año después de llorar ante el Andorra. Aunque ahora las sensaciones son muy, porque a un equipo que se le ha matado una vez, ya no se le puede volver a enterrar.
El Abanca Balaídos será el escenario de definir quién será de plata la próxima temporada, si el Celta Fortuna o la Deportiva. Desde las 18:30 horas el estadio gallego acogerá a casi 20.000 personas, algo más de 1.500 blanquiazules para vivir una de las finales más apretadas de los últimos años con el 0-0 de la ida y con un equipo berciano que no ha encajado ni un solo tanto en la fase de ascenso, eso sí, con solo uno se puede ir para casa otra temporada más.
Solo necesita un tanto la Ponferradina para pasar de ronda, resultado que es el más repetido de los bercianos a domicilio, seis veces ha conseguido el 0-1 fuera de casa esta temporada, encajando solo seis goles en toda la segunda vuelta lejos de Ponferrada y en solo dos partidos. La misión no se presenta fácil, pero menos lo era todavía el salir del descenso el pasado mes de enero con una ruptura en la grada y una plantilla que necesitó muchos cambios en el mercado de invierno, por lo que, hecho una vez, hay experiencia.
Koke será duda hasta el final en una Deportiva sin cambios en el once y con algo más de 1.500 almas bercianas haciéndose notar en Balaídos
Para ello la gran duda de Mehdi Nafti será un Koke que ha apurado al máximo para estar en la gran cita de este sábado y hasta el mismo día de partido no se sabrá si podrá ser de la partida o no, lo que empujaría directamente a Jorrín al once blanquiazul. Uno en el que no se esperan muchos cambios, con Andrés, Koke o Jorrín, Undabarrena, Nóvoa, Andoni, San Emeterio, Erik Morán, Borja Vázquez, Borja Valle, Calderón y Keita en la punta de ataque, aunque tampoco sería una sorpresa ver a Slavy como referencia ofensiva.
Por su parte el Celta Fortuna vivirá el partido más importante de su historia, ya que nunca han pisado Segunda Divisón y lo harán en su casa y con su gente. Porque según cifras oficiales del club celeste, más de 18.000 personas han retirado su entrada totalmente gratuita, solo abonados, para presenciar el partido y para el cual el club ha tenido que habilitar todo el estadio, eso sí, ahora tendrán que comerse a los algo más de 1.500 bercianos que empujaran como los cerca de 63.000 que viven en la comarca berciana.
Un filial que no llega en su mejor momento en casa, concretamente sin ganar desde el 17 de abril ante el Cacereño y con dos derrotas por 0-1, Osasuna B y Lugo, además del empate de las semifinales ante el CE Europa, pero contando con grandes nombres para la categoría de bronce y siendo uno de los mejores equipos a nivel ofensivo, aunque en El Toralín se quedaron a cero para llevarse toda la eliminatoria a Vigo. Un escenario donde ya le han ganado a los de Nafti, pero sin el franco-tunecino en el banquillo de la Deportiva, precisamente fue el estadio que lo cambió todo, el cese de Estévez y la llegada de Nafti.
Sin tampoco muchos cambios respecto a la ida, el Celta B contará con su estadio lleno buscando llegar a Segunda por primera vez
Porque esa ha sido la única vez que le han ganado a los bercianos esta temporada tras dos empates a cero en El Toralín. Partido de ida donde el colegiado fue más protagonista de lo que debería, pero que ahora podría ser distinto, ya que no es el mismo. El encargado de impartir justicia será Pablo Morales que se estrenará con la Ponferradina, no así con el Celta Fortuna al que ya arbitró la temporada pasada en Barcelona, pitándole un penalti, pero terminando 2-2. Además como similitud del colegiado de la final, este también es andaluz.
Tampoco se esperan demasiados cambios en el once de Fredi Álvarez, con Coke bajo palos, Anxo, Meisús y Ribes en la línea de tres, acompañados de Gavián, aunque en la ida jugó Miller de carrilero, y Joel López en los carriles, con Antañón y Burcio en la sala de máquinas y Hugo González, Miller y Álvaro Marín en la línea de tres arriba. Una plantilla joven, pero sin nada que perder, ya que muchos de ellos o estarán en el primer equipo o bien en el fútbol profesional, pero en otros equipos, eso sí, quieren hacer historia con el club de su vida.
Dos historias, una épica, la otra continuista, pero las dos con el mismo objetivo, ser de plata. Uno que la Deportiva tiene entre ceja y ceja y tras haber tocado fondo no quiere volver a dejar escapar como la temporada pasada.
