Sarr se convierte en el segundo jugador que aterriza en la capital berciana tras Giorgi Makaridze, si bien las situaciones de ambos son diferentes. El jugador africano se someterá a una fase de prueba de dos semanas para tratar de demostrar al técnico luso que tiene aptitudes para formar parte del nuevo proyecto de la Deportiva.
El senegalés comenzó su carrera en su país natal, pero pronto se le abrieron las puertas del fútbol europeo, concretamente del KV Kortijk belga, desde donde saltó al Châteauroux francés primero como cedido y después en propiedad. Desde entonces, continuó sumando un préstamo más, al FC Lorient, y, finalmente, el Chateauroux decidió venderlo al Nîmes Olympique en 2019 por la notable cantidad de dos millones de euros. A partir de este momento, formó parte de la escuadra rojiblanca, sucediendo temporadas en la primera categoría francesa y en la segunda. De hecho, sus piernas portan un total de 31 encuentros en la Ligue 1.
Un viejo deseo
Esta no es la primera ocasión que la Ponferradina ha mostrado interés por este futbolista. La pasada temporada ya estuvo sobre la mesa, pero sus cualidades no convencieron finalmente a Jon Pérez Bolo. Esta vez, tras una nueva acometida, Sarr ha decidido viajar a Ponferrada y comenzar un periodo de prueba. De superarlo, se uniría a una línea medular formada por Paul Anton, Erik Morán, Agus Medina y Cristian Rodríguez.Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
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