Para los que hayan estado debajo de una piedra los últimos cinco años, el argumento es muy simple, hay un ladrón la hostia de listo al que siempre están a punto de atrapar pero no, y cuya estrategia parece que se va a ir al traste pero tampoco. Sí, su ‘superpoder’ es el engaño y tener preparados medio millar de planes alternativos con nombres chorra para salirse con la suya. Y así durante cinco temporadas.
El guión es repetitivo, pero lo cierto es que saber esconder tus cartas suele ser bastante importante. Y en eso la Deportiva está demostrando ir siempre un paso por delante, como ‘El Profesor’.
La Ponferradina no tiene la segunda mejor plantilla de la categoría. Ni siquiera la tercera o la cuarta. Pero a partir de ahí, poco tiene que envidiar al resto. Así que su mayor éxito es, sin duda, que después de 19 jornadas y con 35 puntos en el bolsillo sus rivales sigan considerando que el temporadón de los bercianos es anecdótico y que su presencia en la zona alta algo temporal.
Por El Toralín han pasado en los últimos años jugadores que llegaron sin hacer mucho ruido y que ahora andan liándola en Vallecas o aguándole la fiesta al Atleti en su propio estadio, así que no es la primera vez que hay mimbres para hacer algo grande, pero esta vez parece diferente.
Y la diferencia puede estar en el banquillo. Nadie es infalible y Bolo tampoco lo es, pero ahora que, después del partido ante el Mirandés, los focos se centran en Yuri y Amir, me parece justo agradecerle la metamorfosis que el club ha experimentado a raíz de su llegada.
Creo sinceramente que Bolo puede conseguir lo que a Barragán y Manolo Díaz se les escapó en por un pelo. Uno dio con la tecla en la grada y el otro dio con ella en el césped, pero ninguno había conseguido aunar ambas. Y el bilbaíno parece haberlo logrado.
Es nuestro profesor y tiene un plan, que Ponferrada y el Bierzo sueñen a lo grande en el año de su centenario.
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