El judoka que derriba las limitaciones

Mientras reina en España entre aquellos con discapacidad visual y "sueña" con ir a unos Juegos Paralímpicos, Hugo Fidalgo también se mete y peleará por todo en el Nacional convencional

Jesús Coca Aguilera
01/04/2022
 Actualizado a 01/04/2022
Hugo Fidalgo, de blanco, durante uno de sus entrenamientos en el Club Kyoto. | MAURICIO PEÑA
Hugo Fidalgo, de blanco, durante uno de sus entrenamientos en el Club Kyoto. | MAURICIO PEÑA
Cuando está en el colegio, trabaja con material adaptado por la ONCE. En su día a día, su apariencia es completamente normal y no da ninguna pista de su problema, pero la realidad es que no tiene visión central, sólo periférica, pues sufre una distrofia retiniana de conos en sus ojos. Pero en el judo, cuando se agarra al rival... ahí las diferencias aunque sigan existiendo parecen desaparecer pues se transforma en un coloso sobre el tatami.

Es el joven leonés Hugo Fidalgo, un ejemplo de superación que a sus 12 años, estando ya a un mes de cumplir los 13, no sólo es campeón de España de su categoría entre las personas con discapacidad visual, sino que siendo infantil de primer año también se ha proclamado campeón de Castilla y León, ganándose la plaza para estar en el mes de abril en el Campeonato de España que se celebrará en Pamplona.

Un éxito para otro producto de esa fábrica de talentos que es el Club Kyoto leonés, donde está entrenado por una de las mejores entrenadoras del panorama nacional como es Sara Terán, y donde disfruta de una disciplina a la que se enganchó a una edad muy temprana y en la que sigue creciendo sin que esté claro donde estará su techo.

Hugo sufre una distrofia retiniana de conos. Le hace daño la luz y no tiene visión frontal, sólo periférica «Empecé recién cumplidos los cinco años, cuando iba a 1º de Primaria. Lo de gustarme fue instantáneo, pero digamos que lo de encantarme no desde el principio, le fui cogiendo el tranquillo y me fue apasionando cada vez más hasta convertirse en mi deporte favorito», cuenta un Hugo Fidalgo que nota cómo «era muy paquete en los comienzos, fui mejorando poco a poco y aunque a los ocho años lo dejé uno temporalmente, volví y en los dos últimos es cuando más noto que he crecido».

De hecho, aunque hasta ahora hacía también baloncesto, este año lo dejó para no descuidar los estudios y centrarse en el judo. Y es que Hugo, que estudia 1º de la ESO en el Colegio Leonés, ha cambiado su clase en el Kyoto para entrenar con alumnos mayores que él y en el peso de más de 66 kilos en el que participa está invicto en las dos grandes competiciones disputadas este año, estando ahora «emocionado» por estrenarse en un Nacional absoluto.

Y es que el judo no sólo se le da bien, sino que le ha enganchado y apasiona: «Me gusta por sus técnicas, por la manera de combatir, que es de lucha pero también de estrategia, hay que pensar bastante lo que tienes que hacer. Al final aquí la técnica siempre gana a la fuerza aunque ambas sean importantes, debes pensar rápido sobre qué hacer y qué pueden intentar contigo, para esquivarlo y contraatacar tú».

«Me encanta la forma de combatir del judo. Es de lucha pero también de estrategia, la técnica gana a la fuerza» Mucho que aprender, algo que es innegable que es más difícil cuando tienes una limitación que superar. Porque resumiendo a gran escala su problema y cómo le afecta como deportista,le hace mucho daño a la vista la luz y al ser su visión periférica tiene muchos ángulos muertos.
Por ello a Hugo, que por ejemplo en la escuela tiene el material adaptado por la ONCE, con una lupa gigante conectada a la pizarra digital para que le amplíe todo en su ordenador, le explican las técnicas no de palabra sino ya en combate, y en las competiciones adaptadas lo empieza ya agarrado, aunque luego en las clásicas parte como cualquier otro.

«Me dificulta cuando me van a hacer alguna técnica concreta, quizá tardo un pelín más de tiempo en reaccionar que otras personas porque lo veo más tarde. Básicamente me ralentiza un poco, pero más allá de eso puedo competir igualmente», señala Hugo, que tiene claro cuál sería su sueño, llegar a «participar en unos Juegos Paralímpicos», donde el judo español siempre ha brillado y es de hecho con 20 medallas el cuarto deporte tras la natación, el atletismo y el ciclismo que más ha sacado.

«Quizá tardo un pelín más de tiempo en reaccionar porque lo veo más tarde, pero más allá de eso compito igual» Pero además, Hugo también querría ser «entrenador de judo tanto de gente normal como de otros que tengan la misma discapacidad que yo u otra, para enseñarles todo lo que vaya a aprender a lo largo de los años».

Las ideas claras, una meta en el horizonte y un futuro prometedor. Un ejemplo de que en el deporte y la vida siempre hay que intentar hacer frente a las dificultades que aparezcan. El que da un judoka que no sólo tumba rivales, sino que también derriba las limitaciones.
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