Para que la victoria de la Montaña fuera aún más redonda también un luchador montañés, Tomás González, Tomasuco de La Vecilla, se llevó a casa el mazapán que distingue al luchador que más rivales derrotó en esta cita que ya es la única que se disputa por lo que se ha dado en llamar el sistema tradicional, por equipos, y con luchadores de todas las edades, desde benjamines hasta senior, lo que hace que tengan gran importancia los luchadores de pesados y le da más valor a la victoria del año pasado de la Montaña, pues no precisó la colaboración de los luchadores de pesados, los de semipesados se las arreglaron ellos solos.
El gran aliciente de esta cita, al margen de la tensión que se vive y el hecho de que la grada se apasiona como nunca con los suyos es que los derrotados tardan un año en poder lavar su imagen. En la competición individual a los pocos días de una derrota se vuelven a encontrar con quién los derroto, en esta cita la espera se hace muy larga, doce meses en los que demasiadas veces los vencedores se lo recuerdan a los derrotados.
Por ello la Ribera ha tenido una larga espera para que llegara este momento, mañana sábado a partir de las cinco de la tarde en el pabellón del IESVadinia de Cistierna, con entrada libre. Por ello la Ribera no quiere saber ya nada del pasado y susseleccionadores (Fernando Getino y Adrián García Gasi, uno el estratega y el otro el conocedor de los luchadores propios y rivales) preparan con cuidado esta cita en la que una nueva derrota ya sería muy dura. Las espadas están en todo lo alto, ya solo queda un día después de esperar un año.
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