El adiós de Jorge García Vega, el eterno director de orquesta

El central del Ademar deja el balonmano tras 21 años de carrera "para pasar con mi familia más tiempo" / "Seguiré siendo ademarista y estando ahí para lo que necesiten"

Jesús Coca Aguilera
18/06/2015
 Actualizado a 19/09/2019
Tenía sólo 17 años cuando debutaba como jugador profesional en el Abanca Ademar. Era la temporada del ascenso a la liga Asobal del equipo leonés. Mucho ha llovido desde entonces. Concretamente, 21 años. 21 temporadas en las que Jorge García Vega ha estado dando lecciones de balonmano por media España. Durante tres etapas distintas en su club, en León, pero también en Algeciras, Teka, Teucro, Málaga, Cangas, Antequera, La Rioja y Valladolid.

Pero ahora, es el momento de la despedida. Llegó la hora del adiós del eterno director de orquesta. Las pistas de balonmano ya no volverán a ver en un partido profesional al central berciano. A sus 38 años dice basta, pese a que el Ademar quería que renovara y siguiera un año más con ellos.

En realidad es la tercera vez que lo deja, pero tiene claro que esta es la buena. «Otras veces no me he retirado así. Cuando estaba en Logroño dejé de jugar porque quería iniciar una nueva etapa y no me satisfacían las ofertas que tenía; y cuando León me llamó... es mi casa y no puedes decir que no. Pero hay un punto en que llega la hora».

Se despidió Vega en la sede del club, vestido de traje, con la sonrisa en la boca y rodeado de la Junta Directiva del equipo leonés, a quien ha agradecido «la perseverancia que tuvo para que volviera. Aunque el equipo no me necesitaba, Cabero dijo venga pues ven, échanos una mano, y convenció a todo el mundo de que podía ser útil».

«No sé si valgo para entrenar. No conozco a un técnico que esté tranquilo, se llevan trabajo a casa, están solos...» Atrás queda aquel debut contra el Aranda de Duero, en la temporada del ascenso. Una de las que, de hecho, guarda como uno de sus mejores recuerdos en el mundo del balonmano. «Tenía 17 años y nos entrenaba Pepe Duarte, estuvimos todo el año sin cobrar pero fue una etapa muy feliz», recuerda el central, que se queda también «con los títulos que he ganado y lo mucho que he disfrutado los dos últimos años».

Eso sí, aunque ya no se ponga más el 11 que en su vuelta se colocó en la camiseta como homenaje a su amigo Héctor Castresana,Vega deja claro que «siempre seré ademarista, pero ahora veré los toros desde la barrera. Siempre me he definido como un jugador de club, que siempre que se le ha necesitado ha estado ahí, y en el futuro seguirá siendo así... sólo que no de jugador».

Es su tercera retirada, pero deja claro que esta vez no hay marcha atrás: «Otras veces no me retiré así, llegó la hora» ¿Las razones de su marcha? Más allá de motivos deportivos pasan por el hecho de que «cada vez te cuesta más compaginar la vida laboral con la familiar y he optado por el año que viene pasar más tiempo con mi familia»; dejando claro que «me encontraba bien, en los dos últimos años siempre he intentado aportar lo mejor en la cancha, con mejores y peores momentos de juego, pero a veces en la vida debes saber que hay otra serie de prioridades más importantes y también que hay que saber dejarlo a tiempo».

Con carnet de entrenador nacional como tiene, su vuelta al Ademar podría pasar en un futuro por el banquillo... si bien eso ahora no pasa por su cabeza. «Ahora para ser entrenador hay que ser un valiente, es una posición de riesgo. Cuando la gente me lo ha preguntado le digo: ‘¿tú sabes lo que trabajan los entrenadores?’. No conozco uno que esté tranquilo: se llevan el trabajo para casa, están 24 horas al día pendientes, están solos, es una posición muy complicada y hoy mal pagada...», reflexiona el berciano, dejando claro que «no sé si compensa, les tengo mucha admiración y no sé si valgo para entrenar».

El año que viene se le seguirá viendo en el Palacio, pero ahora en la grada, como un aficionado más. Desde ahí verá a un conjunto del que le «gusta los fichajes que están haciendo» y al que ve «en camino de a corto o medio plazo volver a ser el equipo que todos queremos».

No será con él en pista. Sus tiempos de jugador se acaban. El Ademar, y en general todo el mundo del balonmano, le echarán de menos.
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