Deportiva 4 - 2 Oviedo: 'La Deportiva saca la artillería'

El conjunto berciano se llevó los tres puntos en un partido en el que los ataques sobrepasaron a las defensas / Berrocal empató cuando peor lo pasaba la Deportiva y Caiado sentenció con un doblete

Alejandro Cardenal
25/10/2015
 Actualizado a 12/09/2019
Yuri y Caiado celebran uno de los tantos del portugués. | CÉSAR SÁNCHEZ
Yuri y Caiado celebran uno de los tantos del portugués. | CÉSAR SÁNCHEZ
La Deportiva se llevó el duelo de artilleros. Al Toralín llegaba un Oviedo que podía presumir de ser el equipo más goleador de la Liga Adelante y lo hacía acompañado de más de dos mil seguidores que se marcharon de la capital berciana tras recibir su propia medicina.

Y es que ayer fueron los blanquiazules los que lucieron pegada. A pesar de que el partido no pudo empezar mejor para los asturianos, con un gol de penalti de Susaeta y varias ocasiones para haber dejado finiquitado el choque en la primera media hora, el gol de Berrocal tras un saque de esquina destapó el tarro de las esencias de una Deportiva que recuperó la clarividencia de cara a portería y se llevó los tres puntos (4-2) con el tanto de Yuri y un doblete de Caiado, casi al final, que hizo inútil un nuevo gol desde los once metros de Susaeta.

Once sin complejos


Decía Manolo Díaz, consciente del potencial ofensivo de los carbayones, que prefería un partido sin sobresaltos, pero no temía un choque de ida y vuelta. La alineación y el resultado demostraron que el madrileño no iba de farol.
Con las limitaciones que suponían las bajas de última hora de Luka Djordjevic y Pablo Infante, el técnico apostó por el once más ofensivo posible: Berrocal y Yuri en punta, una segunda línea de calidad -Acorán, Álvaro Antón- y dos mediocentros a los que no les quema el balón -Andy y Melero-.

Egea apostó por Koné, una bala en la delantera para hacer sufrir a una   zaga que no se caracteriza precisamente por su velocidad

Aunque no contó con el factor Koné. El entrenador del Oviedo, Sergio Egea sorprendió a todos dejando a Linares en el banquillo y apostó por el costamarfileño como referencia; una ‘bala’ para hacer sufrir a una zaga que no se caracteriza por su velocidad.

Tres minutos tardó el ariete en encontrarle las cosquillas a los blanquiazules. Por suerte para la Deportiva, su habilidad para escabullirse a la espaldade los centrales contrasta con su falta de instinto a la hora de definir en el mano a mano y permitió al conjunto berciano no tener que remar a contracorriente desde primer momento.

Pero el gol visitante no tardó en llegar. El Oviedo salió eléctrico con balón e intenso sin él, evitando que la Ponferradina sacará la pelota desde atrás y cometiera pérdidas constantes en zonas muy comprometidas.

A la enésima mala entrega de Lolo Pavón, Koné montó el contragolpe y el central, como ya sucedió en Soria, concedió un penalti absurdo que Susaeta transformaba, con algo de fortuna -Santamaría llega a tocar el balón-y desataba la locura en un Fondo Sur que ayer cambió el blanquiazul por la cruz de la victoria de la bandera de Asturias.

Remontada


El tanto dejaba muy tocada a una Deportiva que hacía aguas, pero conseguía sobrevivir en unos minutos de zozobra y encontró en el balón parado y las bandas el salvavidas que le dio la vuelta al encuentro. El empate llegó cuando peor lo pasaban los de Manolo Díaz. Como en El Alcoraz, Álvaro Antón, que tardó, pero volvió a ser clave jugando por dentro, botaba un córner perfecto que Andy peinaba en el segundo palo y permitía que Berrocal, libre de marca en el punto de penalti, fusilara a Esteban para poner las tablas en el marcador y despertó al ‘gigante’ dormido.

Al contrario que los asturianos, los de Manolo Díaz sí aprovecharon el bajón del rival y remontaron el choque en apenas cinco minutos gracias a la inspiración de Antón, el don de Yuri y la inestimable colaboración de David Fernández, que acabó desviando hacia su propia portería el remate del brasileño.

Caiado fue la estrella en la recta final. El portugués se disfrazó de Yuri y sentenció el choque aprovechando dos pases de Jebor

Si los primeros cuarenta y cinco minutos tuvieron escaso rigor táctico, con el Oviedo obligado a buscar a Santamaría, la segunda parte se convirtió en un caos. El centro del campo existió hasta que Melero aguantó. El físico del canterano madridista –el único que consiguió poner algo de pausa en la medular-dijo basta y Basha no consiguió poner cordura en un partido que todavía vería tres goles más.

Caiado fue la estrella en la recta final. El portugués se disfrazó de Yuri y sentenció el choque aprovechando dos pases de Jebor, el primero en semifallo, el segundo con un taconazo, también algo afortunado, que dejó en anécdota un nuevo tanto de Susaeta de penalti que había recortado distancias apenas cinco minutos antes.

Con esta victoria, la Deportiva recupera las buenas sensaciones y afronta con ilusión renovada una nueva reválida a domicilio y la obligación de empezar a sumar de tres en tres también lejos del Toralín.
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