Pese a que Carlos Terrazas se ha empeñado por activa y por pasiva en ver medio lleno un vaso al que apenas le quedan un par de sorbos, los blanquiazules siguen muy lejos de tener la regularidad necesaria para firmar el pleno que anunciaba hace apenas unas semanas. Y desviar la atención de cualquier cosa que no sea la salvación puede ser una temeridad.
Este domingo fueron los gallegos los que dejaron a la luz las dos caras de la Ponferradina, capaz de desarbolar por momentos al equipo menos goleado del Grupo I, pero con una fragilidad defensiva alarmante, terminando cualquier contragolpe en una ocasión clara en contra.
¿El resultado? Un punto que sabe a poco, pero que supone un baño de realidad para un equipo que debe zanjar la permanencia lo antes posible y después, si queda margen, sacar la calculadora para apurar sus más que remotas opciones de meterse en Copa.
Buen inicio
La Deportiva fue de más a menos. Como viene siendo habitual, los bercianos saltaron al césped con las ideas claras, intensos en la presión y precisos en la combinación, pero con el paso de los minutos se fueron diluyendo y dando paso a su versión más gris.
La diferencia entre un equipo y otro tiene nombres y apellidos: Guille Donoso. Mientras el extremo asturiano estuvo enchufado, el ataque funcionó. Su capacidad para encarar tanto por fuera y como por dentro es un desahogo para los blanquiazules y un tormento para los rivales, que sufren la versatilidad del jugador cedido por el Lugo.
Pero su ‘don’ va más allá de una calidad innata: es un jugador de esos que mejoran todo lo que sucede a su alrededor. Y si no que se lo pregunten a Menudo y Cidoncha, Las otras dos aristas del triángulo de la Deportiva en la banda derecha firmaron un arranque de partido impecable, gobernando la medular tanto en ataque como en defensa.
También Andy fue partícipe del buen inicio local y suya fue la primera gran ocasión del choque, una rosca desde la frontal tras una gran jugada colectiva que salió a milímetros del palo. No hubo que esperar mucho más para abrir la lata. Cidoncha, que se ha desatado como goleador en las últimas semanas, adelantó a la Deportiva con una volea a bocajarro tras un ‘caramelo’ de Jorge García desde la izquierda.
Poco le duró la alegría a los blanquiazules, que tras el tanto se tomaron demasiadas licencias, especialmente en la presión, que perdió intensidad. En un sistema que exige el 110% para funcionar, la mínima relajación –o el desgaste– pasa factura, y el Rápido de Bouzas lo aprovechó para poner las tablas rápidamente con un gran remate de cabeza de Kaxe.
El gol no fue un accidente. El equipo gallego ya se había hecho con la manija del partido y a raíz del tanto multiplicó su dominio ante una Deportiva que se conformó con llegar ilesa al descanso.
Tras el paso por vestuarios la Ponferradina dio un paso adelante y empezó la segunda mitad asediando la portería de Brais, pero unas veces el cancerbero gallego y otras el colegiado, frustraron la ofensiva berciana.
Y es que tras pasar inadvertido en la primera mitad, Yuri empezó a encontrar espacios y el ataque blanquiazul lo agradeció, aunque no logró reconciliarse con el gol y sus ocasiones se fueron al limbo. En la primera su intento de vaselina se quedó corto y en la segunda sí fue capaz de encontrar portería, pero la acción fue anulada por fuera de juego de Menudo, que le había dejado el tanto en bandeja.
Un final loco
Con la Deportiva asumiendo riesgos llegó el tanto de Trigueros. En la enésima contra de los gallegos, el mediocentro cazó un balón en el punto de penalti y totalmente solo, fusiló a Mandaluniz.
Tocaba apelar –otra vez– a la heroica, y lo cierto es que a la Ponferradina no le sentó mal la anarquía en la que se convirtió el choque. Andy devolvió la igualdad en el marcador con un misil lejano que se coló por la escuadra, pero el empate, lejos de calmar las aguas, enloqueció aún más el encuentro. Y es que el punto no permitía a los gallegos recuperar su plaza de ‘playoff’, mientras que a los bercianos no le servía ni para poner tierra de por medio con el ‘playout’, ni para apurar sus opciones coperas.
Con estos ingredientes, la recta final fue un ida y vuelta en el que la sangre no llegó al río. Y no fue por falta de oportunidades. El árbitro, por segunda vez, anuló un gol a Yuri y un cabezazo de Fernando Román sobre la bocina se fue muy cerca del poste.