Ocho goles, tres penaltis, remontadas, rojas sacadas y luego anuladas, un ambiente increíble, un fútbol espectacular... Hubo que esperar 42 años para volver a ver la rivalidad entre León y Valladolid trasladada a un partido de liga entre sus equipos de fútbol, pero ojalá todas las esperas acabaran teniendo un desenlace como éste.4-4 empataron leoneses y pucelanos tras un choque loco, polémico, intenso y vibrante en el que la Cultural se adelantó muy pronto, falló un penalti para colocarse 2-0, volvió a tomar la delantera tras el descanso poniéndose 2-1, vio cómo el encuentro se le tornaba casi imposible al marcar tres goles en diez minutos el Valladolid y situar el 2-4, y acabó rescatando un punto gracias a un gol a falta de siete minutos de Señé.
Un partido para disfrutar, para engancharse a una Cultural atrevida, hasta el punto de lo que muchos considerarían suicida, pero a la que, gane o pierda, es una gozada ver jugar.
El árbitro se inventaba un penalti a Señé, que Rodri fallaba con 1-0, y otro a Matas con el que Hervías hizo el 2-3 Salieron los leoneses con sólo tres defensas, pues los carrileros eran dos hombres tremendamente ofensivos como Guarrotxena y Buendía. Yendo a por el partido con descaro ante un candidato al ascenso como es el Valladolid. Sin cambiar de esquema ni echarse atrás pese a ponerse por delante. Tocando y tocando. Mandando. Pero también peleando y sabiendo sufrir. Porque, si algo ha demostrado el equipo leonés, es que nunca deja de creer. No lo hizo cuando se vio dos goles abajo a poco más de un cuarto de hora para el final. Mantuvo la fe, la garra, la ambición y el coraje, y acabó logrando la igualada. Y donde otros se hubieran conformado, siguió yendo a por los tres puntos, provocando que a punto estuviera de quedarse sin ninguno de no haber aparecido un salvador Palatsí para sacarle un mano a mano a Matas en el descuento. Son las luces y las sombras de una idea poco habitual hoy por hoy en el mundo del fútbol. Un oasis para los románticos del juego ofensivo y de ataque. Una bendita locura llamada Cultural.
Y eso que, el punto final, se antojaba corto tras el demoledor inicio de los leoneses, liderados por un Señé descomunal, que genera peligro cada vez que recibe cerca del área y demuestra un criterio casi perfecto para decidir la mejor opción. Volvió a ser el mejor de la Cultural... junto a Buendía, que por tercer partido seguido volvió a ser desequilibrante y casi imparable para la zaga.
En apenas un cuarto de hora , Señé ya había provocado el 1-0 tras recuperar un balón en la frontal, pisar área y tener la fortuna de que su centro golpeara en Guitián y entrara pegado al palo de un sorprendido Masip. Pero también había forzado un penalti, tras marcharse en velocidad y ser derribado por detrás por el defensa, que le pisaba con claridad aunque fuera del área, equivocándose el árbitro y señalando una pena máxima que Rodri perdonaba al lanzar a la izquierda a media altura y hacer un paradón el portero.
Dominaba y mandaba la Cultural, aunque sin crear más peligro que un disparo lejano de Buendía que se iba fuera. Pero, poco a poco, el Valladolid iba despertando. Y, sin necesidad de mejorar mucho ni de haber tirado antes a puerta, aprovechaba un error para colocar el empate en el minuto 35.
Señé provocó el 1-0 y marcó desde la frontal el definitivo empate. Buendía, el mejor junto a él, fue decisivo en el 3-4 Porque Iván González perdía un balón que permitía a Mata, junto a Hervías el mejor y más peligroso de los pucelanos, encarar a Zuiverloon, que le derribaba y cometía un penalti que el propio punta se encargaba de convertir pese a estar a punto de detenerlo un Palatsí que tocaba el tiro raso pero no impedía que se colara pegada al palo.
1-1. Escaso botín al descanso para los méritos contraídos por la Cultural, que antes de irse a vestuarios tenía otra llegada en la que Carcelén tiraba arriba tras una buena circulación de Buendía. Sin embargo, transcurridos sólo cuatro minutos de la segunda mitad, los de De la Barrera volvían a adelantarse.
Lo hacían con un ‘golazo’ tremendo de Yeray, que recibía en la frontal del área un pase hacia atrás de Carcelén y la pegaba de primeras, sacándose un ‘zapatazo’ cruzado que se colaba cerca de la escuadra defendida por Masip.
Y entonces, en 10 minutos, el partido cambió por completo. Fue el tiempo que tardó el Valladolid en marcar tres goles. Primero el 2-2, a balón parado, tras fallar clamorosamente la Cultural en la marca tras un saque de esquina y rematar absolutamente solo Guitián, que la cruzaba de cabeza.
Masip salvó el 5-4 con un paradón a cabezazo de Yeray y Palatsí el 4-5 tras detener un mano a mano a Mata Después, a los cinco minutos, el 2-3, en un penalti con suspense. Tras un pase al hueco de Hervías, Matas se disponía a encarar a Palatsí y era derribado por detrás por Iván González, que era expulsado por el árbitro por ser el último defensor. Sin embargo, en un grave error del línea pues era claramente fuera, corregía al colegiado y le hacía señalar penalti, anulándose por tanto la roja debido al cambio de regla y convirtiéndose en amarilla y pena máxima que Hervías se encargaba de transformar.
¿Mejor el gol o haber jugado más de media hora con diez? Nunca se sabrá, pero el caso es que, sólo cuatro minutos después, el Valladolid ponía tierra de por medio, al marcar Matas en una contra tras recortar a Palatsí y marcar a portería vacía.
Pero la Cultural no se rindió. De la Barrera puso aún más carne en el asador y dejó a Yasser y Zuiverloon junto a Yeray cerrando. El partido se calentó, tras quedarse Hervías doliéndose en el suelo y ni tirar el balón fuera ni devolverlo después la Cultural por estimar que perdía tiempo. Y de repente, apareció Buendía. Se fue de un defensor tras otro el argentino y acabó sacándose un disparo cruzado que, entre Rodri (a quien el colegiado dio el gol en el acta) y un defensor acababan metiendo en la red.
3-4 y diez minutos por delante. Pero sólo necesitaron cuatro los leoneses para igualar. En una gran jugada, de toque y toque, Señé acababa recibiendo en la frontal y sacándose un disparo raso que entraba pegado al palo.
4-4. Locura total. Y aún ambos pudieron ganar. La Cultural con un cabezazode Yeray que se topaba con el paradón tremendo de Masip cuando ya se cantaba un gol que los leoneses protestaron que llegó a entrar. Y después con el mano a mano de Matas que libraba Palatsí. Reparto de puntos. Disfrute absoluto.