Cultural 2 - Numancia 2: 'Dos puntos que vuelan'

El equipo leonés deja escapar un partido en el que fue superior y ganaba 2-0 con un polémico gol de Buendía y otro de Señé / El conjunto soriano empató gracias a un rebote y un error defensivo

Jesús Coca Aguilera
07/01/2018
 Actualizado a 17/09/2019
Buendía celebra su gol junto a Rodri. | MAURICIO PEÑA
Buendía celebra su gol junto a Rodri. | MAURICIO PEÑA
Todo estaba de cara para iniciar el 2018 con un triunfo de prestigio. La Cultural había sido de principio a fin superior a un conjunto de ‘playoff’ de ascenso como el Numancia. Todas las ocasiones claras habían sido de los leoneses. Y por fin, en 12 minutos de la segunda mitad, llegaba el premio al buen hacer leonés en forma de goles.

El primero de Buendía, con suspense y polémica arbitral incluida pues ni viendo una y otra vez la repetición queda claro si pega en Señé, que está en fuera de fuego. El segundo, del propio Señé de cabeza. Ventaja por 2-0 a 25 minutos para el final. Los tres puntos, al alcance de los leoneses.

Y entonces, cuando parecía ‘muerto’, el Numancia ‘resucitó’. Sin necesidad de brillar, sólo de creer y esperar el fallo del rival, los sorianos rescataron un partido que tenía perdido. Contribuyó mucho a ello el hecho de que sólo dos minutos después del 2-0, sin tiempo para que la Cultural hubiera podido dormir el choque con la tranquilidad que le daba el resultado, la fortuna les sonreía y ponían el 2-1 gracias a un rebote, pues Íñigo Pérez la pegaba desde la frontal y el balón daba en Zuiverloon, cambiando por completo su trayectoria y pillando descolocado a Jesús.

Buendía abrió el marcador tras un disparo que ni la televisión deja claro si pega en Señé, que habría estado en fuera de juego El tanto volvía a abrir el partido, que parecía más roto y abierto que nunca. Las llegadas se sucedían. Tanto para la Cultural, que rozaba el tercero en un disparo de Buendía que se iba arriba y en una acción en la que Señé se disponía a encarar a Aitor, pero daba demasiado fuerte su último toque dejándoselo en bandeja al portero; como para el Numancia, que veía cómo Calvo se topaba con el palo tras una jugada ensayada.

El encuentro llegaba a su recta final y era momento de aguantar. Mas llegó el mazazo. Como los niños que cada mañana de Reyes esperan sus regalos, también los rivales de la Cultural esperan el presente en forma de error defensivo que los leoneses conceden partido tras partido. Y como casi siempre en una categoría tan igualada como la Segunda, acabó siendo decisivo.

Llegó el gol tras un centro por la banda izquierda de un sensacional Mateu, en el que Jesús Fernández se quedaba a media salida, Zuiverloon fallaba en la marca y dejaba solo a Higinio, y el delantero ponía un gran cabezazo cruzado que se convertía en el 2-2.

Era la venganza del murciano, aquel delantero que hace cuatro años Cabello decidió cortar tras la pretemporada, quedándose con Orodea, y que desde entonces sólo ha ido hacia arriba dejando año tras año en mal lugar a quienes tomaron esa decisión.

Moutinho fue el mejor en su debut y Guarrotxena, cuando salió por él, destacó y asistió en el 2-0 de cabeza de Señé El 2-2 era ya definitivo. No volvía a tener otra llegada la Cultural, sin fe para creer en la victoria. Llegaba otro empate, el decimoprimero en los 21 partidos de la primera vuelta de los leoneses, para quienes la mejor noticia es que la cierran fuera de los puestos de descenso. Un punto escaso por los méritos contraídos y que oscurecía todas las cosas positivas que dejaba el choque.

Como el gran arranque de los leoneses, que metieron en su área durante los 10 primeros minutos al Numancia, aunque sin poder convertir el dominio en gol pese a tener un cabezazo a bocajarro de Yeray que se iba fuera.

O la sensacional puesta en escena de Moutinho, que en su debut salió directamente de inicio y rindió a gran nivel, siendo el mejor en una primera parte en el que entre él y Víctor entraron una y otra vez por la banda izquierda, y de cuyas botas surgió la otra gran oportunidad del primer acto, que Rodri marraba en boca de gol.

A los dos minutos del 2-0, Íñigo reducía distancias al pegar en Zuiverloon su disparo; y en el 85 Higinio empataba de cabeza O la polémica del 1-0, obra de un Buendía que un día más volvió a ser el termómetro culturalista. Durante muchos minutos, apenas aparece ni entra en juego. Pero cuando lo hace, en los momentos en los que encara y gana protagonismo, crea más peligro y desequilibrios que ningún otro jugador leonés. Así fue en el primer gol, en el que la pegaba dentro del área, golpeando su disparo en un defensa y, quizá sí o quizá no, pues ni la televisión lo aclara, en un Señé que hubiera estado en posición antirreglamentaria. El línea se decantó por que sí daba al mediapunta. El árbitro, que es quien manda, por que no, así que dio el gol.

También las buenas prestaciones de Guarrotxena, que pareció despertar con la llegada de competencia para su banda y cuajó una de sus mejores actuaciones, incluyendo la asistencia del segundo gol, en la que tras multitud de toques de los jugadores leoneses el balón acababa en las botas del vasco en la línea de fondo, desde donde colocaba un centro que Señé cabeceaba picado para colocar el 2-0.

Todo quedaba oscurecido por ese desgraciado final.Por esas dos acciones en las que un rebote y un error defensivo acababan costando muy caras. Por esa victoria que vuela y ese nuevo empate que llega. Por un que, en esta ocasión más que nunca, deja la sensación de ser un escaso botín.

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