
Cuando el calendario marca la visita a Cuenca, toca echarse a temblar. No hay ni un otro equipo que cambie tanto de jugar a domicilio a hacerlo en su pista como el conquense, hasta el punto de que este año sólo lleva un punto fuera y sin embargo es el tercer mejor local de la competición. Y tampoco hay otro equipo ‘mortal’, pues el Barcelona es un mundo aparte, con el que lleve tantas visitas seguidas sin ganar el Ademar, que eleva ya su número a cinco.
Le tocó vivir a los leoneses su habitual pesadilla en El Sargal, donde no vencen desde marzo de 2021 y no estuvieron ni cerca de hacerlo este viernes, pues la primera derrota de la ‘era Luis Puertas’ llegó de forma contundente, por 30-24 en un choque en el que fueron siempre a remolque aunque estuvieron en partido hasta que a 10 minutos del final el Cuenca dio el tirón definitivo.
Tiene un problema más que evidente en ataque en la primera línea el Ademar y eso, contra un 6-0 muy duro y poderoso como es el conquense, se hace aún más sangrante.
Porque se atascó contra él en estático el conjunto leonés, tanto en la primera parte como en especial en una segunda donde Puertas usó durante muchos minutos el ‘siete contra seis’ para intentar solventarlo sin que funcionara bien, y como tampoco es que atrás la defensa tuviera la solidez de sus mejores días, pese a la vuelta casi un mes después de Lindqvist (quien fue baja esta vez fue Darío Sanz), eso hizo que puntuar quedara a expensas de otro milagro más de Álvaro que esta vez no llegó, pues Saeid sigue desaparecido en combate como en toda la segunda vuelta.
El 3-4 fue la última ventaja del Ademar, que tras un 6-1 que le situó 4 abajo llegó a ponerse 1 y se fue a 2 al descanso
Sólo con el intercambio de tantos inicial fue por delante el Ademar, que no volvió a mandar nunca en el marcador tras el 3-4 del minuto 8.
Ahí empezó la primera sucesión de pérdidas de balón y malos lanzamientos que provocaban que, metiendo sólo un gol en casi nueve minutos, encajaran un parcial de 6-1 con el que el Cuenca se marchaba de cuatro, obligando al técnico leonés a parar el partido.
Pudo ser peor la historia, pues ahí sobrevivió el conjunto ademarista a su primer momento crítico del choque. Atacaron dos veces los locales para irse de cinco, pero cometieron dos pérdidas que castigó con un parcial de 0-3 un Ademar que se ponía a uno (9-8) y comenzaba una permuta de golpes tras la que llegaba dos abajo (15-13) al descanso.
Ahí superaron los leoneses el segundo instante que les podía haber dejado ya KO. Porque con Tonicher tocando muchos balones en la portería, tardaron más de cinco minutos en marcar su primer gol y Cuenca estuvo con cuatro arriba (17-13) y penalti y dos minutos de superioridad para ampliarlo.
En la 2ª parte, pese a no encajar en 2 inferioridades, el ataque estático fue un horror y nunca perdió de menos de 2
Pero falló la pena máxima, ganó sin encajar gol el Ademar el tiempo jugado con un jugador menos y se colocó otra vez a dos, una distancia de la que no volvería a bajar ya en todo el encuentro.
Porque el 21-19 acabó siendo el momento de la verdad y que decidió el resultado. No encajó con él gol en otra inferioridad bien defendida el Ademar, pero se pasó con él la barbaridad para el momento decisivo de partido que era de ocho minutos sin marcar la escuadra de Luis Puertas, algo insalvable ya.
Tres errores seguidos de Wasiak y tres pérdidas seguidas, al sucederle a una del polaco una de Miñambres y otra de Benites, hicieron que, a 10 minutos del final, el Cuenca se hubiera vuelto a ir de cuatro (23-19).
En el 21-19 a 15 del final estuvo la clave. Llegaron las pérdidas, Ademar falló siete ataques seguidos y Cuenca rompió
Había vida, pero no margen de error, por lo que Puertas pidió tiempo muerto. Y aunque Rozada, a la segunda tras fallar pero reiniciarse el ataque al coger el rechace, rompía la sequía, Bertoldo marcaba con un ‘zambombazo’ desde nueve metros primero y a portería vacía después tras una pérdida de Adrián, poniendo cinco arriba a un Cuenca que tras marcar Lindqvist volvía a provocar otra sequía del Ademar, esta de cuatro minutos sin marcar, para abrir la brecha definitiva y hacer finalmente una herida mayor de la esperada, con siete de renta (29-22) que fue su máxima a dos del final y 30-24 a la conclusión.
Paso atrás en una lucha por Europa donde ya cada error se paga caro. Malas sensaciones que mejorar si, dentro de una semana en Nava, no se quiere decir adiós a toda opción europea con mucha liga aún por delante.