Cuando llegaba al corro de Villaquilambre Javi Oblanca, el mayor histórico en activo, miraba a las gradas, a los carteles de V Memorial Felipe León y comentaba: «Me resulta inevitable ‘ver a Felipe’ en la grada, a Ubaldo a su lado; era su corro». Seguramente también pensaba ‘La Cátedra Ambulante’ en otro vecino ilustre, Cayo de Celis, su maestro. Completa el cuadro de recuerdos quien está al cuidado de todo lo que ocurre, el técnico de Deportes, Héctor El Divino. Allí todo huele a lucha, por más que el lugar tenga una pantalla esperando el fútbol.
Lo que no imaginaba casi nadie, seguramente ni el protagonista, era la que iba a ser la última escena de la tarde, el último combate, el último nombre antes de pasar a la pantalla gigante del fútbol. Se llama David, como el que derrotó a Goliath;se apellida Fernández, como la gente de la calle, y lleva detrás un Pazo para que le conozcan y distingan, Es, además, uno de esos sobrinetes que lleva sangre de quien le da nombre al corro, Felipe León. Y, por cierto, la última cadrilada, la que le dio el título de medios, su primer corro, la hubiera firmado el mismísimo Felipe. De hecho el micrófono recogió el «¡¡Ostia!! Qué cadrilada» que alguien no pudo reprimir detrás la expresión de admiración.
El chaval David F. Pazo, el ya campeón, le pegó un puñetazo al viento, no sabía donde mirar y no lo necesitó pues comenzaron a llegar rivales y amigos a abrazarle. Primero Luzma, también Mondelo, se fundieron en un abrazo de vivencias conjuntas en campeonatos celtas... pero nadie quiso dejar de felicitar a este chaval, incluido el derrotado Riaño, su rival en la final.
David F. Pazo luchó y ganó el corro con un brazo vendado pues tan solo unas horas antes había caído por las escaleras
Lo merece él, lo merece su lucha, abierta y potente, lo merece su sangre y lo merece el paisano, que lo ves cada día por Villaquilambre camino al trabajo o de regreso de él, con la sonrisa puesta y la timidez debajo. Llegan los colegas, los de la peña que irán después al fútbol y no le quieren hacer daño en un brazo vendado. Dicen algo extraño: «A ver si te caes todos los días por la escalera».
- ¿Y eso?
- Antes de venir para el corro caí por las escaleras, rodando, de arriba a abajo, creí que me mataba... pero no estaba el día para ello, todo lo contrario. También aquellos rivales que dejó en el camino, que no lo tuvo fácilpara ganar; primero con un peligroso Ibai, después Fran el de Liegos que parecía en su mejor día... y el finalista David Riaño, con el que estuvo empatado a caída hasta ese momento en el que sacó esa cadrilada hasta el cielo para que Felipe León la viera de cerca.

Fue el final soñado, para David, para Villaquilambre, para la lucha y para la justicia poética pues siempre es bueno que gane un tipo tan noble como él.
Pero antes de este final feliz hubo mucho corro, tal vez excesivo piensan muchos aficionados cuando se acerca a una duración de cuatro horas con estos calores. Con el nuevo sistema de rotación abruió el corro la categoría de semipesados, por eso cerró medios, y pronto vivimos una nueva victoria de Tomasuco que bien podría parecer un homenaje a Felipe León. Decía con frecuencia El Mago: «La verdad es que no se muy bien cómo lo hago pero cuando voy a sacar arriba me aparece como una fuerza que ayuda a tirar, que empuja...». La misma impresión ofrece Tomasuco, como que no le cuesta, que se midió primero a Rodri y en la final a un Adri que impresiona verlo calentar, pero... Ayer, como explicación a su forma de jugar el capitán de los campeones del mundo, Rodri, decía: "A veces creo que alguien me está ayudando allá arriba". A veces, viendo a Tomasín, uno se acuerda del abuelo Uco, que está allá arriba... Y tira.
La parte preocupante es que cundo lucha con Rodri el de Prioro, que tantas veces le plantó cara, da la impresión que le va comiendo la moral y el problema que es de lucha si se convierte en problema de cabeza se entrena muy mal. A ver si cualquier día nos sorprende La Perla. Por cierto, uno que 'pasito a pasito', sin decir nada, siempre está ahí, sumando puntos y luchando bien es el vallisoletano Alfonso.
En pesados todavía se comentaba la extrañísima tarde de Villafañe, que reventó hasta el sistema informático; pero ayer por suerte se pudo volver a la normalidad aunque por momentos se temió la repetición cuando Caberín y Vitorín II se fueron al medio minuto de oro y solo faltaban 4 segundos cuando Abel doblegó al de Villaquilambre, también muy motivado al estar en casa. Y cuando la normalidad vuelve a pesados se suele sustanciar una nueva victoria de Pedro El Kamikaze, en el corro de ayer ante Jesús Quiñones, nuevamente finalista después de derrotar a Abel Isaí Cabero. Pero el de Cistierna no le dio ninguna opción al 'capitán' de Esla Rueda pues Pedro tuvo uno de esos días de enfado controlado que le hacen temible.
La última categoría, ya con un cierto cansancio, fue ligeros que, hay que reconocerlo, está muy ‘guapo’. Hay muchos y los hay que dan mucho juego. Así el veterano Oblanca se metió entre los cuatro primeros y dejaron detalles de esperanza chavales con mucha lucha, como Adri Terremoto. Y por las alturas una terna para disfrutar. Mondelo, que defiende 'su postura' a pesar de una lesión con rotura de fibras que no le impidió plantarle cara a Sergio; Flori Yugueros tiene que ir apareciendo y ayer apareció al meterse en una final de esas para enmarcar, frente a Sergio el de Grandoso, que está muy fuerte pero también Flori llegó a tener caída y media, frente a una de su rival. Así fueron al agarre definitivo en el que pudo pasar de todo, la aguja de la victoria se movió para un lado y para el otro, pero Sergio ‘aperruñó’ y le dio la vuelta a una situación complicada que definía un viejo luchador con una expresión muy gráfica:«¡Cómo se apeonan estos dos!».
Se apeonan... y luchan. La batalla sigue.
CLASIFICACIONES:
LIGEROS:
1º: Sergio López, La Saeta de Grandoso
2º:Florián M. Yugueros, de Sorriba del Esla
3º. Carlos Mondelo, de Santibáñez de Porma
4º: Javier Oblanca, La Cátedra Ambulante de Villabalter
MEDIOS
1º: David Fernández Pazo, de Villaquilambre
2º: David Riaño, El Pistolero Silencioso de Cistierna
3º. Ricardo Marcos, Richi de Valdepiélago
4º: Francisco Gil, de Liegos
SEMIPESADOS
1º:Tomás González, Tomasuco de La Vecilla
2º: Adrián Rodríguez, de Villavente
3º. Alfonso González, de Valladolid
4º: Daniel Santamaría, de Mozóndiga
PESADOS:
1º:Pedro Alvarado, El Kamikaze de Cistierna
2º: Jesús Quiñones, de San Cipriano
3º: Abel I. Cabero, Caberín Valdearcos
4º. David Andrés, Morín II de Taranilla
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