Tino López, El Cojo o El Mutilado de Paradilla, uno de los tipos que con más gracia contaba sus andaduras por los corros decía con frecuencia:«Aquella tarde luché uno... y gané tres». Y es que su superioridad, incluso con la ‘pata seca’ era tal que llegaba a un pueblo y le pagaban medio premio para que marchara. Y así podía darse que luchara uno... y ganara tres. Él lo contaba como nadie.
Tomasuco no se atreve a decir bravatas así, es un tipo humilde, pero algunos viejos aficionados le están viendo «cara de cojo». Ayer pasó otra vez, y no era un día fácil: Adri decía al llegar que había dormido siesta, Rodri llegó el primero y se encontraba bien y a Unai le sobraba para entrar en el peso, ni él se lo creía. Y El Potro de Lillo es capaz de todo.
Adri y Rodri se cruzaron por el camino y Adri tuvo que coger el tren para casa. Rodri siguió y lo intentó en la semifinal con Tomás pero confirmó que se le está poniendo cara de «tiene pinta de Cojo» y Unai prefirió echarle ironía. Después de una caída, en la que Tomasuco le dio un garabito, se levantó y le dijo con gracia:«Garabitos a mí... no». Lo intentó todo, como siempre, trató de despistar con bromas, luchó, que sabe... pero a este Uco se le está poniendo cara de Cojo. Cara sí, pero piernas y brazos, no.

Ayer el corro era a tan solo unos metros del lugar donde pasó sus últimos años el primero de la saga Alvarado, Antonio, que falleció en la cercana residencia con 110 años. Y Pedro El Kamikaze pareció querer rendirle homenaje y en el combate de tantas tardes, con Caberín, decidió no esperar y en 7 segundos le sacó una cadrilada de las suyas, a los cables. Bien es cierto que después esperó y el más imprevisible de todos los Alvarado hizo una 'protesta' curiosa: «Desde los siete segundos no atacamos y aquí no hay pasividades». Irrepetible, como paisano y como luchador.
En pesados nuevamente un empate a cero con los dos expulsados (Liquete y Jesús Quiñones) que se fueron a casa y se embarró el final. Y encima se resintió de su lesión (de una de ellas) Víctor J. y se retiró, por lo que no se celebró una semifinal y tampoco hubo cuarto clasificado. Se vieron en la final el citado Pedro y Morín II, David Andrés, un chaval que hay que anotar para el futuro pero que aún no está para aguantar esa mezcla de luchador, ciclón, paisano y veterano que va siendo Pedro El Kamikaze.
La categoría de ligeros fue ayer la primera y, dicho sea, la reina. Muchos chavales, mucha lucha y muchos aspirantes. Tres claros: Sergio, Mondelo y Flori; otro atento a lo que salga, Jesús Martínez; uno más imprevisible, El Halconero; y chavales que buscan su día, Erik, Celadilla... «Yo disfruté en ligeros», decía el ex luchador Rubén Ponga.

En el debate, o batalla, a tres Mondelo, ya no es ninguna sorpresa, por las cosas que hace y derrotó a Flori en un bonito combate para verse en la final con Sergio el de Grandoso, el líder, La Saeta. Una final para enseñar en las escuelas. Se adelantó Mondelo con inteligencia al pillar a tiempo la gocha que le preparaba Sergio y ya se sabe el sino de esa maña, o matas o mueres. Sergió, que tantas veces mató... murió, deportivamente, pero aquello seguía. Empataron a caída, Carlitos sumó media... y al borde del «susto o muerte» La Saeta resurgió desde el suelo y se llevó el primero de los cinco corros del maratón. Hoy más.
Y el Pistolero Silencioso, David Riaño, vuelve a ser el luchador sólido de siempre, pero en su OK Corral se van asomando a las ventanas con malas intenciones chavales con mucha raza y ganas: Chesco, Ricardo Marcos, Carlos el de Velilla, Fer, y ese imprevisible Chelín de boina y zapatillas de felpa. En la final le esperaba la sonrisa abierta, como su lucha, de Chelín el de Puente Almuhey. Pero ayer no estaba para bromas El Pistolero, buscaba un doblete y no era con su hermana Bea. Y cuando al Silencioso se le mete una cosa en la cabeza «es como su padre Chucho», decía uno de Cistierna que sabe de lo que habla.
CLASIFICACIONES:
LIGEROS:
1º: Sergio López, La Saeta Rubia de Grandoso
2º: Carlos Mondelo, de Santibáñez de Porma
3º. Florián M. Yugueros, de Sorriba
4º: Jesús Martínez, de La Braña
MEDIOS:
1º: David Riaño, El Pistolero Silencioso de Cistierna
2º: José Luis García, Chelo de Puente Almuhey
3º: Fran González, Chesco de Santa Lucía de Gordón
4º. Ricardo Marcos, de Valdepiélago
SEMIPESADOS:
1º: Tomás González, Tomasuco de La Vecilla
2º. Unai del Campo, El Potro de Lillo
3º: Rodrigo Fuentes, La Perla de Prioro
4º: Guillermo Pérez, de Villaquilambre
PESADOS:
1º: Pedro Alvarado, El Kamikaze de Cistierna
2º: David Andrés Quintana, Morín II de Taranilla
3º. Abel Isaí Caberín, de Valdearcos
No hubo cuarto clasificado
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