Vitorín II, el hijo de Víctor J., es un luchador especial, diferente, un niño-niño al que su padre llama ‘nene’, en el cuerpo de un gigante. Muchos le recordamos llorando en la banda cuando tiraban a su padre, del que era su primer y mejor seguidor y admirador. Le hemos vistto crecer. Este año llegó a senior pero es aún juvenil, y ayer en La Sobarriba se encontró ante una situación muy especial para él, yo diría que impensable: primero derrotó al líder, el todopoderoso Pedro El Kamikaze, y el nene se tiró al suelo llorando de emoción, salió del corro como en una nube para fundirse en un largo abrazo con su padre que le decía: "Tranquilo, que tiene que ganar la final".
Y a la final salió, para medirse al maestro de la contra, Jesús Quiñones, que había derrotado a su padre y evitó el combate más esperado: padre contra hijo. Y en una final.
Pero la realidad es que allí estaba Jesús. Y nuevamente Vitorín tocó la nube de los sueños cuando se puso con caída y media por delante. Estaba a media caída de la gloria, de ganar su primer corro en senior, del abrazo con su padre, de la la historia. Iba ganando por caida y media contra cero en la recta final de la final... Los suyos le insistían en que 'marcara' ataques sin riesgo, conscientes de que Jesús a la contra es letal. Y Quiñones esperaba precisamente romper los nervios del chaval para voltearle.
Iban pasando los segundos. Aviso de pasividad, otro aviso, tarjeta amarilla... Santi en la hierba. JJ Novoa en la mesa con ese reloj de los segundos al que se aferraba cuando rdenó a su compañero el desenlace de la tarjeta roja, ante la decepción de la grada y la desesperación de su padre que no lo podía entender y, la verdad, enloqueció. El nene lloraba nuevamente, pero esta vez era al ver que se le iba ese primer corro de su vida.
Vitorín acudió al final a buscar al árbitro para decirle: "Tranquilo, no pasa nada"
La pregunta que se hacía, que hacía a los árbitros, Víctor J. era evidente: "Si va ganando por caída y media cuando se acerca el final... ¿porqué tiene que atacar?, ya lo hizo cuando dio las caídas. Tendrá que atacar Jesús que va perdiendo... Eres un sinvergüenza".
La pregunta parecía razonable ¿Qué le obliga a jugarse el corro, su primera victoria, cuando lleva caída y media a su favor? Trasladaban la situación al fútbol `para hacerlo más entendible: "Si un equipo va ganando una final por 2-0 cuando se acerca el final... ¿sancionan al entrenador si cambia al delantero centro por un defensa central? La situación no es igual pero se entiende la explicación.
Para el padre no había consuelo... les llamó sinvergüenzas (bueno, solo a un árbitro, el que pitó la roja) y decía que como si le querían meter diez corros. Y en medio de esa polémica dos gestos a destacar. Como hay premio en metálico y no hubo campeón, el alcalde de Valdefresno preguntó ¿qué se hace? Y Jesús Quiñones le dijo: "Dale el sobre de campeón a Víctor". El segundo tiene más valor. El damnificado, Vitorín, regresa con su padre y cuando todos creían que buscaba guerra se dirige a JJ Novoa, el árbitro, le tiende la mano y le dice "tranquilo, no pasa nada".
- ¿Qué no pasa?... la frase, evidéntemente es de su padre, el más decepcionado.